Test: Toyota Corolla Seg Hybrid. Opción verde

Este moderno sedán que combina un eléctrico con un naftero, no difiere demasiado en precios con las versiones estándar. Además de cuidar el medioambiente, es una gran opción para cuidar el bolsillo.

Por Roberto Nemec

A mediados de 2019 comenzaron a salir de la planta brasileña del estado de San Pablo, los primeros Corolla de la decimotercera generación, de una saga que arrancara en 1971 en Japón.

Ahora, cumpliendo su medio siglo de éxitos, la renovación del modelo ha llegado al país a través de siete versiones, incluyendo la SEG, con la gran novedad que se ofrece, aparte del de motor naftero de dos litros, una versión propulsada por energía híbrida: la denominada 1.8 HVe SEG CVT, que es la que estamos probando en esta oportunidad.

Las SEG son las variantes full del Corolla, y tanto la naftera, como la híbrida cuentan con transmisión automática y sus aspectos son muy similares entre sí.

Esta nueva generación está basada sobre una carrocería que en sus dimensiones es similar a la de su antecesor, aunque ahora presenta una novedosa plataforma (la GA-C) que es un 60% más rígida que la anterior.

El equipamiento ha sido actualizado y por primera vez el modelo incorpora suspensión trasera independiente.

Con un exterior bien moderno y de aspecto aerodinámico, adentro las butacas son ergonómicas y la vez de buen agarre. La posición de manejo es más que razonable. Para ello cuenta con asiento del conductor con ajuste eléctrico en seis direcciones, mientras que el del acompañante con cuatro ajustes manuales.

El tablero de instrumentos, por su parte, es digital, aunque con agujas en los indicadores principales. En su pantalla central de 7 pulgadas se puede visualizar mucha información, incluyendo los datos de la computadora de a bordo y, en este caso, el gráfico que muestra cómo está trabajando el sistema híbrido en cada momento.

El nuevo modelo ha perdido unos centímetros en altura, que se notan más en el sector trasero, donde los ocupantes no disponen de salida de aire acondicionado. Pero irán cómodos. Bajo el asiento enterizo están las baterías y los respaldos son ligeramente rebatibles en proporción 60/40.

El baúl tiene una capacidad de 470 litros y aunque el vano para el auxilio da para una rueda normal, contiene un elemento de uso temporal, finito y de chapa de acero.

El conjunto de los dos motores es similar al del Prius: es decir un naftero con cuatro cilindros de 1.798 cm3 .Este impulsor que tiene la particularidad de contar con un ciclo Atkinson produce 98 CV a 5.200 rpm con un torque máximo de 14,5 Kgm. El otro es un eléctrico (sincrónico de imanes permanentes) que entrega 53 kW. La potencia combinada (debe recordarse que ambos pierden algo al funcionar simultáneamente) es de 122 caballos. La alimentación eléctrica es suministrada por las baterías de níquel metal hidruro (Ni-HM) con una tensión de 600 voltios y una capacidad de 6,5 amperes.

Como ya dijimos, ambos impulsores están vinculados a un transmisión CTV con diez marchas programadas, lo que suma dos cambios a lo antes conocido en los Corolla. Tiene un comportamiento gradual e imperceptible. Los modos a elección del conductor son Normal, Power, Eco y Ev.

En las pruebas de campo encontramos que la velocidad máxima está en los 184.5 Km/hora y la aceleración (en modo power) en los 11,9 segundos de 0 a 100 Km/h. En cuanto al consumo es excelente, ya que consume a razón de 19,5 Km por litro en ciudad, 22,2 Km/l a 90 Km/h y 16,3 a 120 Km/h. Debe tenerse en cuenta que por tener una relación de compresión muy alta (13:1) es aconsejable el uso de nafta de la mayor calidad, obviamente la más cara.

El comportamiento dinámico es superlativo por la incorporación de la suspensión trasera independiente de sistema de dos horquillas. En ruta es notable la obediencia con la que responde al conductor, tanto a gran velocidad como en trayectos trabados, en los cuales no se notan rolidos ni idas de trompa. Aquella misma calificación le corresponde al confort de marcha ante circunstancias negativas como cunetas, serruchos, lomos de burro, caminos de tierra desparejos o poceados, etc.

La dirección es bien progresiva, de accionamiento eléctrico y sumamente agradable en el tránsito urbano y a la hora de estacionar. Los frenos son de disco en los dos trenes, ventilados adelante, sólidos atrás. Detienen por completo al marchar a 100 Km/h en sólo 39,8 metros y con total seguridad.

En lo que hace a la dotación para el confort, este SEG tiene aire acondicionado automático, cámara de reversa, cargador inalámbrico para celular, control de velocidad crucero adaptativo, espejo retrovisor día/noche, luz ambiental interior, seis portavasos, sistemas Android Auto y Apple CarPlay, audio con AM/FM, con pantalla táctil de ocho pulgadas, USB, seis parlantes, sistema de conectividad Bluetooth, volante multifunción, sistema de llave inteligente, tapizados de cuero sintético y sensores delanteros y traseros para el estacionamiento, entre otros.

Entre otros obvios elementos de seguridad están la alarma antirrobo, el inmovilizador de motor, siete airbags incluyendo al de rodillas para el conductor, controles de tracción y estabilidad, asistencia al arranque en pendiente, faros full led, sistema de pre colisión frontal, alerta de cambio involuntario de carril, monitoreo de presión de neumáticos y luces altas de cambio automático.

El valor de este Corolla híbrido seguramente va a ser uno de los mejores argumentos de venta: se sugiere un precio de 3.323.000 pesos. Además del SEG, el Corolla ofrece un híbrido en una versión más baja denominada XEi, cuyo valor es de unos acomodados 2.806.000 pesos.

La garantía de este modelo alcanza los cinco años o 150.000 kilómetros y en el caso del probado, se establece en 8 años o 160.000 kilómetros sobre los componentes del sistema híbrido.

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