Oficialismo y oposición exponen su internismo a cielo abierto

Horacio Rodríguez Larreta cerró la interna en su distrito, con la candidata que deseaba, y con la que tiene un preacuerdo establecido. Las justificaciones de la exgobernadora para dejar la Provincia. El Congreso entra en modo electoral.

Por José Angel Di Mauro

Casi una semana después de haberse bajado de la carrera electoral de este año, Patricia Bullrich apareció montada a caballo en la multitudinaria protesta de dirigentes autoconvocados en la ciudad de San Nicolás. El reclamo aludía originalmente al enfrentamiento del campo con el gobierno, pero el Día de la Independencia incorporó otras demandas relacionadas con la justicia, la educación y la crisis económica. La exministra de Seguridad logró ese día su cometido: su presencia atrajo toda la atención.

No es más que lo que anunció que haría a partir de su paso al costado acordado con el jefe de Gobierno porteño. Patricia Bullrich hará campaña en todo el país este año, acompañando a todos los candidatos del PRO, pero con un objetivo extra, ser candidata presidencial en 2023. Cargo que deberá disputar, entre otros, con el propio Horacio Rodríguez Larreta. Y según explicó, su decisión de bajar su candidatura para este año fue precisamente para no afectar a Larreta. Si ella ganaba, como se manifestó convencida de poder hacerlo, inmediatamente el kirchnerismo aprovecharía para debilitar al jefe de Gobierno.

Así llegó Patricia Bullrich al acto en San Nicolás.

También es cierto que nada aseguraba que ella fuera a ganar, sobre todo teniendo en cuenta que por más que presida el partido, debería enfrentar al poderoso aparato del jefe de Gobierno; y en caso de derrota, tal vez su proyecto presidencial quedara herido de muerte.

En síntesis, su actitud “constructiva” la deja bien parada dentro de Juntos por el Cambio, y queda habilitada a hacer campaña en todo el país, y no acotada al distrito porteño. Tiene además dos años para instalar esa candidatura presidencial con la que sueña.

Como sea, tendrá competencia en ese objetivo. Está dicho que Horacio Rodríguez Larreta es el primer anotado dentro del PRO, y hoy por hoy el mejor posicionado en las encuestas, considerando oficialismo y oposición. Pero hay alguien más dentro del partido fundado por Mauricio Macri y no hablamos del expresidente precisamente, sino de la exgobernadora María Eugenia Vidal, quien oficializó este sábado su candidatura para encabezar la lista de Juntos por el Cambio en la Ciudad de Buenos Aires. Y el argumento utilizado para justificar su controvertido alejamiento de la provincia que gobernó hasta hace 18 meses es un deseo superior.

María Eugenia Vidal se presentó con todos los aliados del espacio buscando dar una muestra de unidad.

“Hizo un paso al costado en la Provincia porque no va a ser más candidata a gobernadora; tiene vocación presidencial”, explicó a este medio un excolaborador suyo, que aclaró que obviamente eso lo tiene claro Larreta y que entre ambos hay un acuerdo para que el que esté mejor posicionado en 2023 sea el que busque la presidencia.

Esa es la razón por la que no compite este año en la Provincia, pese a ser la mejor carta de JxC en el principal distrito del país. “Si ella no va a ser candidata allí en 2023, este es el momento para generar nuevos liderazgos”, justificaron desde el vidalismo.

Desde una posición equidistante, la encuestadora Mariel Fornoni justifica que Vidal no compita en la provincia de Buenos Aires este año. De haberlo hecho, la campaña se hubiera circunscripto al pasado, explicó. Algunos sugieren que en caso de haber aceptado la exgobernadora competir, el Frente de Todos podría haber hecho volver de Brasil al embajador Daniel Scioli. La eventual candidatura del exgobernador quedó desactivada al no competir Vidal en la Provincia.

Juntos por el Cambio apuesta a dos figuras que considera “nuevas”, como Diego Santilli y Facundo Manes. Si bien no se descarta una eventual lista de unidad, es poco probable que eso suceda. La ha rechazado Rodríguez Larreta cuando le sugirieron que no buscara imponer sus deseos en CABA y PBA. De todos modos, deberá convencer antes a Jorge Macri de imitar a Patricia Bullrich y retirar su candidatura bonaerense. Una doble interna dentro del PRO sería suicida. Pero el intendente de Vicente López no se la está haciendo fácil a Larreta.

Si todo avanza como parece, habría PASO entre el vicejefe de Gobierno y el neurocientífico, descontando que por las características de ambos no será una interna “sangrienta”. Por el contrario, se ilusionan en que la competencia sea un revulsivo para el espacio.

Si de revulsivos hablamos, eso ha sido precisamente Manes para el radicalismo. El neurocientífico venía coqueteando con la política desde hacía tiempo y a punto estuvo en 2017 de ser candidato de Cambiemos. Al final, en el entonces oficialismo terminaron bajando su postulación convencidos de que no lo necesitaban. Más allá de las heridas que puede haber dejado esa experiencia, Manes se reunió recientemente con el expresidente Mauricio Macri, quien lo alentó a competir, indicándole que un triunfo en la Provincia lo dejaría bien posicionado para 2023.

Facundo Manes junto a Gerardo Morales y Martín Lousteau.

En marzo pasado Manes tuvo gran protagonismo en la interna radical bonaerense, aunque él no fue candidato, sino su hermano Gastón. Originalmente pensaba “guardarse” para 2023, directamente como candidato presidencial. Un deseo demasiado ambicioso para tan poca experiencia; en el radicalismo hay otros con ese objetivo, como el gobernador jujeño Gerardo Morales, que ahora alienta vivamente la candidatura del científico criado en Salto, provincia de Buenos Aires. Y todos lo convencieron de “jugar ahora”.

Con el objetivo de revitalizar su participación dentro de Juntos por el Cambio, el partido centenario apuesta a atraer figuras para estas legislativas. Allí está ahora la periodista Carolina Losada, precandidata a senadora en Santa Fe, probablemente acompañando a Mario Barletta. Con ese mismo fin Martín Lousteau tentó al economista Martín Tetaz para secundar a María Eugenia Vidal en la lista de CABA.

Sin haber empezado oficialmente, la campaña electoral ya está desatada. Estos días son clave, pues el próximo sábado 24 se cierran las listas y en eso todos, oficialismo y oposición, están abocados obsesivamente, más allá de la pandemia. En el Congreso, a punto de entrar en virtual “receso electoral”, podría decirse que la campaña arrancó con la presencia del jefe de Gabinete, que por primera vez en el año visitó la Cámara baja y mantuvo acalorados cruces con la oposición. Más allá de que los mismos no hayan tenido el tono aun más beligerante de cuando Marcos Peña cumplía esas tareas.

Para el día anterior a la visita de Santiago Cafiero se había previsto una sesión en Diputados, para tratar una serie de temas consensuados. No es que la misma se haya caído, pues oficialmente nunca se convocó, y sorprendió que el lunes por la noche voceros del oficialismo confirmaran que no habría sesión especial el miércoles venidero. Las razones quedaron expuestas al día siguiente en la reunión de la Bicameral de DNU, en la que se dio dictamen al Decreto de Necesidad y Urgencia que adecúa la ley de vacunas para conseguir dosis pediátricas. Ese día desde la oposición reclamaron que en lugar de un decreto se aprobara una ley, como corresponde constitucionalmente estando el Congreso en funciones. Argumentaron que tranquilamente podía aprobarse el miércoles en Diputados y al día siguiente en el Senado, para el viernes ser promulgada por el Presidente. Ahí el oficialismo aclaró que la sesión no había sido pedida. Precisamente por eso: para evitar darle a la oposición un grado de exposición que volviera a dejar malparado al oficialismo, como sucedió la semana anterior y que dio lugar a ese DNU.

El jefe de Gabinete en su presentación en Diputados el jueves pasado.

Con todo, esta semana habrá sesión -la última antes de que el Congreso entre en “modo electoral”- y nada hace prever que la oposición no vaya a insistir con el tema. Fue por eso que el jefe de Gabinete anunció el jueves, al inicio de su exposición, que este lunes se firmará contrato con Moderna, laboratorio que “está desarrollando una vacuna pediátrica”, tales los dichos de Cafiero. El tema es que todavía no ha sido habilitada y la de Pfizer sí, pero por ahora el gobierno sigue remiso a acordar algo con ese laboratorio. Las resistencias del sector dominante en el seno del gobierno quedaron expuestas al final de la sesión informativa del jefe de Gabinete, cuando Máximo Kirchner se descargó contra “los caprichos de los laboratorios extranjeros” y dejó clara su oposición a “ceder” ante los mismos. Recordó la ley de vacunas que ellos aprobaron y que entonces “no hubo ni un laboratorio europeo, ni asiático que pusiera ningún pero”. Como sí sucedió con los norteamericanos, le faltó decir.

Y si un laboratorio puede torcerles el brazo, qué pensar que podrá pasar con el FMI, dio a entender.

El Presidente le respondió al día siguiente desde Tucumán: “Si alguien espera que yo claudique ante los acreedores o ante un laboratorio, se equivoca. No lo voy a hacer, antes me voy a mi casa”, dejó claro. Como la oposición con su internismo, el gobierno está en la misma sintonía, con mensajes cruzados a cielo abierto.

Máximo Kirchner volvió a marcarle la cancha al presidente.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password