La Legislatura porteña expresó su preocupación ante el hecho de violencia política denunciado por esa agrupación, en el que se advirtió que una mujer fue atacada por dos individuos dentro de su domicilio, donde fue ultrajada y amenazada de muerte.
A días de que se conmemore un nuevo aniversario del inicio de la última dictadura cívico militar, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires manifestó su “preocupación y expresa su más enérgico repudio ante el hecho de violencia política denunciado por la agrupación Hijos e Hijas contra el Silencio y el Olvido (H.I.J.O.S.)”.
Según informaron este jueves desde esa organización, “el atentado político contra nuestra compañera militante de H.I.J.O.S, cuya identidad preservamos, que fue atacada por dos individuos que la esperaban dentro de su domicilio, luego de forzar la puerta e ingresar ilegalmente. Ella fue atacada, golpeada, abusada sexualmente, nuestra hermana sufrió amenazas de muerte de parte de sus captores”.
“Los atacantes la amenazaron con armas de fuego y le transmitieron con claridad el mensaje: ‘No vinimos a robarte, vinimos a matarte. A nosotros nos pagan para esto’. Este atentado contra su vida es un ataque político, motivado por su militancias en derechos humanos y feminista. Nada de valor económico fue robado, sólo se llevaron carpetas con información de nuestra agrupación H.I.J.O.S”, sostiene el texto difundido en las redes sociales.
Ante esta situación, los legisladores de Unión por la Patria (UP) remitieron a la Legislatura un proyecto de declaración que fue acompañado por casi todos los bloques, con excepción del de La Libertad Avanza (LLA).
En los fundamentos de la iniciativa, los diputados explicaron que “en los últimos años pudimos observar cómo los discursos y las prácticas de odio se han incrementado significativamente y cómo estos se han transformado en un mecanismo de intimidación política” y consideraron que “es importante destacar que este crecimiento de la violencia fue abonado durante años por los medios de comunicación, un sector de la política y parte de la sociedad”.
“Si bien ese tipo de discursos están dirigidos en su mayoría a distintos actores políticos, en el último tiempo podemos advertir que esa violencia es ejercida desde el Estado, y que esta se extiende a ciudadanos y ciudadanas que hoy requieren de su asistencia, como así también a los distintos cultos religiosos, personas migrantes y disidencias sexuales”, añadieron.
Por lo que concluyó señalando que “la última dictadura cívico militar, significó el proceso de violencia estatal más grande de nuestra historia, tuvo su principal anclaje en la implementación de un proyecto económico fuertemente regresivo para los trabajadores y los sectores populares, pero antes fue habilitado desde la narrativa estatal en un contexto de violencia política similar al actual”.