El bloque menemista Azul y Blanco acentuó su perfil crítico en la Cámara baja al reclamar simultáneamente la interpelación de la ministra de Desarrollo Social, Nélida Doga, por la muerte de cuatro chicos por hambre en Tucumán y la extensión de las sesiones ordinarias del Congreso, que terminan constitucionalmente a fin de noviembre.
El diputado de esa bancada, Roque Alvarez, presentó un proyecto de resolución en el que reivindica la facultad del Parlamento para prorrogar per se las sesiones ordinarias, a efectos de continuar tratando proyectos presentados por legisladores. La iniciativa de Alvarez interpreta que la Constitución Nacional abre la posibilidad de la autoconvocatoria al señalar que las sesiones ordinarias que fenecen el 30 de noviembre de cada año "pueden también ser convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas sus sesiones".
La discusión acerca de si el Poder Ejecutivo es el encargado de prolongar el período de sesiones con un llamado a extraordinarias o si el Congreso puede extender por propia decisión las extraordinarias no es nueva: hacia el final del mandato del ex presidente Fernando de la Rúa, ambas cámaras decidieron -tras un forcejeo- extender el período ordinario.
La cuestión no es sólo formal, ya que en las sesiones extraordinarias convocadas por el Poder Ejecutivo no se pueden tratar proyectos presentados por los legisladores y es el propio presidente de la Nación el que fija el temario por decreto.
En tanto, la interpelación a la ministro de Desarrollo Social por la trágica muerte de cuatro chicos en Tucumán a causa de la desnutrición fue pedida mediante un proyecto de resolución del ex integrante del Grupo de los Ocho y ex cavallista Franco Caviglia.