Especialistas difirieron en Diputados sobre el pico de la pandemia

Para Roberto Chuit, Argentina no va a sufrir las situaciones que se viven en Brasil, mientras que Adolfo Rubinstein estimó que la pendiente de la curva “no va a ser tan fuerte” y se dará recién a fin de año.

La Comisión de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva realizó este jueves una reunión remota en la que se abordaron una serie de proyectos relacionados con la pandemia, como así también pedidos de informes que previsiblemente no contaron con el apoyo del oficialismo y solo fueron avalados por los diputados de Juntos por el Cambio.

Pero el objetivo fundamental de esta reunión tenía que ver con la exposición de especialistas que hablaron sobre el presente y futuro de la pandemia Covid-19. En ese marco, el doctor Roberto Chuit -especialista en Salud Pública y  Epidemiología, asesor de la OMS y OPS-  se refirió a la polémica generada en torno a si los asintomáticos transmiten o no la enfermedad y aclaró en ese sentido que “todo paciente transmite; los asintomáticos son realmente un riesgo y lo está demostrando distintos estudios que hay en el mundo”.

Hubo que reequipar al sistema de salud que había sido prácticamente destruido”

Hugo Yasky

Participó del encuentro el exministro de Salud Adolfo Rubinstein, quien admitió que la decisión de aplicar una cuarentena general “fue oportuna”, diferenciándola de otros países que la adoptaron cuando ya el tema había estallado. “La realidad es que tenemos ya más de tres meses (de cuarentena), pero la pregunta es hasta cuando es viable y sostenible el confinamiento de la manera como se está produciendo”, señaló, y atribuyó luego el aumento de casos en el AMBA en las últimas semanas a la evolución natural de la epidemia -“recién ahora empezó a madurar la epidemia en nuestro país, porque la cuarentena rápidamente aplanó la curva, pero dilató el comienzo de la misma”-, pero aclaró que si bien estuvo bien la preparación de la respuesta hospitalaria, no fue así con la respuesta comunitaria.

“Esta respuesta comunitaria tiene que ver con ampliar la capacidad de detectar rápidamente los casos sospechosos y aislarlos, y eso se hace aumentando la capacidad de testeo, cosa que no se hizo en función de que no había tests”, admitió.

A la hora de las preguntas, desde el Frente de Todos habló Hugo Yasky, pero no formuló ninguna, sino que realizó una serie de consideraciones en las que atribuyó la falta de equipamiento del sistema sanitario a “problemas derivados del neoliberalismo”. Señaló a “los propulsores del ‘libre mercado’, que promovieron “el desmantelamiento de los recursos presupuestarios para sostener el sistema de salud, y eso está mostrando a las claras las consecuencias”. Habló del “caso patético de Brasil, que hoy vive una tragedia” que atribuyó a “la responsabilidad de poderosos grupos económicos”, y diferenció del caso argentino, resaltando “las políticas que desplegó el Gobierno argentino”, que permitieron afrontar una pandemia que “llegó con un país sumido por la desigualdad, y donde hubo que reequipar al sistema de salud que había sido prácticamente destruido, sostener el aislamiento con una cuantiosa inversión de recursos”. Y al concluir dijo esperar que el Congreso pueda discutir próximamente “cuestiones claves como el impuesto a las fortunas personales”.

El presidente de la comisión, José Luis Riccardo, expresó entonces que “tenemos muy poco destino si partimos de las definiciones de que las deficiencias de la salud pública argentina se deben al último Gobierno. Una afirmación que no solo no es científica, sino que debe ser respondida enfáticamente”. Con todo, dijo que no era el momento de discutir “temas estructurales”, y preguntó en cambio a los especialistas presentes en qué etapa del “pico” estamos.

Roberto Chuit sostuvo que al establecer nuestro país una cuarentena tan temprana no solo puso a salvo a las personas mayores y los grupos vulnerables, sino que también eso permitió que “gran parte del territorio esté calmado. Si no se  hubiese hecho esto, lo que vimos recientemente en los barrios populosos se hubiese repetido mucho”, e insistió en que eso permitió al sistema estar mejor preparado. Señaló además que “se están enfriando algunos puntos”, y citó el caso de Villa Azul. “No creo que vaya a haber una situación como la que está viviendo Brasil -estimó-; vamos a tener diferentes picos, pero con una curva más tirando a este proceso de lo que puede llegar a ser el agotamiento de la transmisión viral, que ya se ve en otras partes del mundo”.

“Van a aparecer focos con números importantes de casos, pero no vamos a tener la historia que han tenido otros países por la toma de decisiones tardías”, estimó Chuit.

Hemos ganado tiempo y hemos ganado vidas”.

Inés Abatedaga
Bióloga

Por su parte, la bióloga Inés Abatedaga, del Invionatec, expresó su beneplácito porque “como país hayamos tenido las respuestas que hemos podido tener”, y destacó la respuesta de la gente. Con todo, estimó que “van a seguir apareciendo focos”. Citó el caso de su provincia, Santiago del Estero, donde ya están en fase 5, “pero cuidándonos; eventualmente podrán darnos la orden de ir para atrás, por lo que los centros (urbanos) grandes irradien”.

“Ganamos tiempo, todavía falta una buena cantidad de meses”, aclaró, y estimó esa espera en entre 6 y 8 meses, hasta que exista una vacuna y pueda aplicarse aquí. “Pero  hemos ganado tiempo y hemos ganado vidas”, resaltó.

A su turno, Adolfo Rubinstein aclaró que “no sabemos cuándo va a ser el pico, o si va a haber uno o varios… Me inclinaría a pensar que va a haber varios picos, que la pendiente no va a ser tan fuerte, y que lo vamos a tener mucho  más cerca para fin de año. Son conjeturas e hipótesis basadas en esquemas matemáticos”.

“La cuarentena en sí misma es una situación de excepción que hace muy difícil predecir cuándo va a venir la pendiente, y cuál va a ser la trayectoria de la epidemia”, aclaró el exministro.

Si tenemos 26 mil casos en el país, probablemente podríamos estar en 150 mil casos reales. La letalidad está cerca del 3%, pero la realidad es muchísimo menor”.

Asimismo señaló Rubinstein que “cuando esto se acompaña de una búsqueda activa de casos, se hace más difícil poder predecir, porque está relacionado con la estrategia de testeo: cuanto más se testea, más se encuentra”.

El sanitarista reconoció que para estar a la altura de los mejores estándares “deberíamos estar haciendo 30 mil test diarios; estamos haciendo entre 4 y 5 mil. Estamos muy rezagados en la capacidad de testeos”. Por eso, dijo que “la positividad de los test está arriba del 20%,”, producto de la búsqueda activa de casos.

En función de lo que se mide y los resultados, Rubinstein calculó que “si tenemos 26 mil casos en el país, probablemente podríamos estar en 150 mil casos reales. Son casos que ya estaban los que detectamos; hoy estamos reduciendo la brecha entre los casos detectados y los reales. La letalidad está cerca del 3%, pero la realidad es muchísimo menor”.

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