Arroz con ¿leche?

Por José Luis Ramón. El diputado nacional sostiene que no es aceptable que, dentro de los proyectos para la ayuda financiera a la ciudadanía en esta crisis sanitaria y económica mundial, se pretenda quitar un insumo para las familias argentinas.

Desde el 2017, para tomar una referencia netamente política, uno de los temas que he abordado innumerable cantidad de veces, es la necesidad de generar estrategias desde los gobiernos provincial y nacional, para potenciar los tambos chicos y medianos de toda Argentina. 

La leche es un alimento esencial en la canasta básica, porque se hace necesaria tanto para niños y niñas, como para adultos mayores. En 2019, nos encontramos no sólo con enormes dificultades de los tambos más chicos, que no trabajan para las grandes empresas de lácteos, para subsistir, pero además con un déficit alimentario en las escuelas de Mendoza, donde sobresalía la falta de leche. 

Ese mismo año, de campaña, tras el derrumbe de la alianza gobernante (Cambiemos) en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), Mauricio Macri y su gabinete, enojados con los resultados y buscando un giro de 180° para octubre, lanzó una serie de medidas “populistas” o “progresistas”. 

Entre ellas, apareció el Decreto 567/2019 de IMPUESTO AL VALOR AGREGADO, que en su artículo 1° fijó una alícuota de 0% en el IVA de los productos de la canasta básica, y en su artículo 2° daba inicio a la medida a partir de su publicación en el Boletín Oficial, y de finalización el 31 de diciembre del mismo año. Tomó una medida fundamental para la ciudadanía argentina, que sólo duró 4 meses. 

¿Qué quiere decir esto? Que desde el 31 de diciembre toda la ciudadanía argentina debería estar pagando el 21% de IVA de la leche, pero debido a un acuerdo primero, entre el Gobierno Nacional y las alimenticias y supermercados y después, mediante el decreto 418/2020 de creación de un Régimen Especial de Compensación a supermercados y almacenes, se logró la estabilidad de la leche (entre otros alimentos básicos). 

El conflicto surge porque dicho Régimen, venció el 30 de junio y ante la incapacidad estatal de sostener el 0% IVA, se propone en el proyecto de ampliación presupuestaria bajar el IVA de esos productos, como la leche, al 10,5% y no continuar cubriendo el 0%. Dicho esto, no es aceptable que, dentro de los proyectos para la ayuda financiera a la ciudadanía en esta crisis sanitaria y económica mundial, se pretenda quitar semejante insumo para las familias argentinas. 

Hay dos puntos básicos de toda esta discusión, el primero es que no tomen a los consumidores por tontos. Ni Cambiemos, ni Macri han sido adalides de los derechos de usuarios y consumidores y hay sobradas pruebas de eso. El 0% IVA fue producto de la demagogia política y la desesperación, ante un derrumbe electoral, pero tampoco se puede permitir un cambio sustancial en los bolsillos de las familias argentinas, y ni hablar las mendocinas, porque el Gobierno no encuentra otra herramienta para sostener el 0% del IVA en la leche. 

Se debe bregar por encontrar las formas para sostener ese decreto y en paralelo se deben gestionar las herramientas y estrategias para que no exista más una oligopolización de la industria lechera, sino una planificación de sustentabilidad de tambos medianos que aportarían a las economías provinciales y ayudarían a saldar las deudas de alimentación básica, por ejemplo, en las escuelas de Mendoza. 

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