Negociaciones cruciales con el FMI y el Club de Paris

Serán encaradas la próxima semana por el Poder Ejecutivo y con eso tiene que ver el viaje a Europa del presidente Alberto Fernández y, sobre todo, su ministro de Economía. El papel de Martín Guzmán tras los últimos cortocircuitos.

En medio de un clima de cruces internos cada vez más elocuentes, el Gobierno encarará la próxima semana negociaciones cruciales con el FMI y el Club de París, para lograr que la Argentina este año no pague ningún vencimiento de deuda y de esa manera tener “más aire” para implementar políticas “activas” desde el Estado.

Ese es el concepto que se busca implementar para las conversaciones que se retomarán la próxima semana en Europa, siendo este el objetivo principal del viaje del presidente Alberto Fernández, quien realizará esta gira por el viejo continente acompañado por el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Una gira que incluirá España, Francia, Italia, como puntos centrales para conseguir el respaldo de los gobiernos europeos para que Argentina termine de negociar “un acuerdo especial” con el FMI, con el objetivo de conseguir “algo más” que 10 años de plazo, una idea que ya fue rechazada por la cùpula del organismo.

Este tema será analizado nuevamente en la reunión que mantendrá Guzmán con Kristalina Georgieva, titular del FMI, en Roma, en un seminario que se realizará en el Vaticano sobre deuda externa.

Pero lo que más presiona a la Argentina es el inminente vencimiento de 2.400 millones de dólares que se le debe pagar al Club de París. El vencimiento es el próximo 30 de mayo y el objetivo es evitar ese pago y renegociar un plazo mucho más largo para su cancelación.

En realidad, el acuerdo firmado con ese grupo acreedor establece 60 días de gracia, con lo cual, el Gobierno tiene tiempo hasta fines de julio para no caer en default con el Club de París.

“Lo que se busca es despejar el camino de los vencimientos en este año”, recalcó una fuente del gabinete económico.

La negociación no será fácil, en el propio Gobierno admiten esas dificultades, y más teniendo en cuenta que el clima de enfrentamiento interno en el oficialismo es elocuente, después del fallido alejamiento de Federico Basualdo, subsecretario de Energía, quien sigue en su puesto.

Muchos analistas consideran que esto ha generado un gran desgaste para la gestión de Guzmán e incluso del propio presidente, aunque desde el exterior el titular de la cartera económica recibió una muestra más de respaldo.

“Estamos muy comprometidos en estas discusiones con el ministro (Martín) Guzmán, es nuestra contraparte en las conversaciones y no voy a hacer especulaciones en este punto”, señaló el vocero del Fondo Monetario, Gerry Rice.

El funcionario se expresó así al ser consultado en una conferencia de prensa que brindó desde Washington sobre las versiones vinculadas con las dificultades que tendría Guzmán para aplicar su programa económico.

Rice destacó que el staff del Fondo Monetario Internacional “continúa comprometido en conversaciones constructivas con las autoridades argentinas sobre la posibilidad de otorgar un programa de apoyo a la Argentina para superar los desafíos que está enfrentando incluyendo la pandemia”.

Un aspecto central es la inflación, ya que el titular de la cartera económica incluyó una pauta muy optimista del 29 por ciento para todo este año.

En ese sentido, insistió con que las negociaciones buscan alcanzar “un cuidadoso balance de políticas para lograr la estabilidad a los efectos de proteger a los más vulnerables y establecer las bases para un crecimiento sostenido e inclusivo”.

“Las conversaciones continúan constructivamente”, enfatizó el portavoz del Fondo, pero aclaró que aún no hay “una fecha” para que la Argentina y ese organismo internacional lleguen a un acuerdo, que permita renegociar una deuda cercana a los US$ 44 mil millones.

Pero Guzmán viajará a Europa con el presidente Fernández asumiendo que hubo previsiones en su gestión que cada vez se ajuste menos a la realidad y eso también le empieza a pasar factura interna dentro del Gobierno.

Un aspecto central es la inflación, ya que el titular de la cartera económica incluyó una pauta muy optimista del 29 por ciento para todo este año y la inflación ya del primer semestre se calcula que cerrará entre 22 y 24 por ciento.

Tampoco pudo cumplirse su previsión sobre “el día después de la renegociación de la deuda privada”.

La previsión del Ministerio de Economía era que una vez reestructurada la deuda, la tasa de riesgo país bajaría drásticamente y Argentina se acercaría paulatinamente a la posibilidad de acceso a los mercados internacionales.

En realidad, en este momento, a ocho meses del cierre del acuerdo de la deuda, el riesgo país está en niveles cercanos a 1.600 puntos básicos, cuando por ejemplo, Ecuador que también hizo un proceso similar con su deuda tiene una prima diferencial que no supera los 750 puntos básicos.

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