Fue el primer fracaso de una sesión para el Frente de Todos

Varias veces estuvo el oficialismo en Diputados en aprietos para conseguir el quórum, pero siempre había salido airoso… hasta ahora.

No fue un buen debut para Paula Penacca, flamante secretaria Parlamentaria del bloque oficialista que conduce Máximo Kirchner. Por primera vez desde que se constituyó, con la llegada al poder por parte de Alberto Fernández, el bloque no consiguió llevar adelante una sesión especial solicitada por el mismo. No habrá que cargarle las culpas a la joven diputada de La Cámpora, pues la tenía complicada, pero lo que a priori se estimaba difícil de conseguir se confirmó este martes, cuando a los 45 minutos del horario original al que había sido convocada la primera sesión presencial en 19 meses en la Cámara baja se dio por caída por falta de quórum. Al oficialismo le faltaron siete diputados para alcanzar el número necesario para arrancar la sesión.

Lo cierto es que esta fue la primera vez en que le sucede esto al bloque que preside Máximo Kirchner. Alguna vez había estado complicado, pero nunca tuvo que terminar mascullando bronca y sesionando en minoría. En rigor, solo una vez se las vio complicado, aunque terminó saliendo airoso.

Fue el 27 de febrero de 2020, precisamente en la última sesión presencial que hubo antes de que la pandemia diera inicio a la era de la virtualidad. En esa oportunidad, se debía votar la modificación de los regímenes especiales de jueces y diplomáticos. La reunión había sido convocada para las 12.15, y a las 12.49 produjo el ingreso del diputado Eduardo Valdés, el número 127. El 128 llegó 3 minutos después, el puntano Carlos Ponce. Y el número mágico se alcanzó con la llegada de la fueguina Mabel Caparrós, cuando apenas faltaba un minuto para los 45 minutos de espera que se estila como límite.

Ese día el oficialismo sentó en sus bancas a 114 diputados; el número necesario lo alcanzó con los 8 miembros que entonces tenía el interbloque de José Luis Ramón,  los dos de la izquierda (Nicolás del Caño y Romina del Plá) y la neuquina Alma Sapag, además de los cuatro miembros de Córdoba Federal.

Pero el detalle saliente fue que el quórum se había logrado con la presencia de Daniel Scioli, quien ya había sido votado por el Senado como embajador en Brasil, lo cual motivó una cuestión de privilegio de Mario Negri cuestionando la presencia de alguien cuya renuncia iba a ser justamente aprobada ese día. No por eso, sino porque ya lo consideraban en otro cargo.

“Es de absoluta anormalidad y torna inválido el quórum con el que se dio inicio a la sesión”, señaló entonces Negri. Sergio Massa replicó que “hasta que haya aceptación de la renuncia por parte del Cuerpo”, el designado embajador seguía siendo diputado.

Hubo una gran polémica, pero ninguna modificación de lo resuelto.

Lo cierto es que no es casual que precisamente en la última sesión presencial pre-pandemia el oficialismo haya tenido que sudar para reunir el quórum, y más de un año y medio después, al volver la presencialidad plena haya sufrido este traspié. La virtualidad es evidentemente facilitadora para ese trámite clave. Aunque un elemento seguramente de mayor peso es que el elemento diferenciador entre el presente y el pasado puede encontrarse en la derrota electoral del oficialismo, el pasado 12 de septiembre.

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