La única fecha disponible sería a pocos días de las elecciones y para eso deberían asegurarse un quórum que quedó claro que al oficialismo no le es sencillo alcanzar.
Cuando el miércoles 12 de julio la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala, confirmaba que “no habiendo quórum para la sesión convocada” para ese día procederían a las manifestaciones en minoría, todos concluyeron en que se habían caído todas las chances para sesionar antes de las elecciones primarias del 13 de agosto. Así las cosas, las expectativas de sobrevida en la actividad judicial de la camarista Ana María Figueroa se dieron por perdidas, habida cuenta de que su cumpleaños 75 el próximo 9 de agosto marcaría su inexorable jubilación. Una situación solo salvable a partir de alguna argucia que incluya una eventual licencia, con final feliz improbable.
Pero como en política nunca hay que dar nada por perdido hasta que se agoten los tiempos, las posibilidades persisten. Aunque ciertamente las chances son muy bajas. Veremos.
La elección del miércoles 12 para la fallida sesión del Senado, en cuyo temario fueron incluidos cinco proyectos y un menú de 75 pliegos judiciales para ser aprobados, fue porque era la única fecha de julio aprovechable para una sesión. Esa fue la última semana disponible de ese mes, pues la segunda quincena del séptimo mes del año está destinada a las vacaciones de invierno. Así los legisladores quieran sesionar, eso se complica por estar la mayoría del personal licenciado.
La ventana que se abre para una eventual sesión es la de la primera semana de agosto, más precisamente el miércoles 2. El domingo previo habrá elecciones en Chubut, las últimas antes de las elecciones PASO del 13 de agosto. Pero esa semana estará dedicada a la campaña; es más que improbable pensar en una sesión a once días de las primarias.
Por eso en Diputados se pidió sesionar el 23 de agosto. Será diez días después de las elecciones, y así y todo nada garantiza que se vaya a alcanzar el quórum. En el caso del Senado, algunos piensan en la primera semana de agosto precisamente para hacer un último intento con los pliegos judiciales, particularmente el que más interesa en el despacho principal de la Cámara, habida cuenta de que la jueza Figueroa debe resolver en el tema Hotesur/Los Sauces, donde hay que definir si la causa que involucra a Cristina Kirchner y sus hijos va o no a juicio.
Las elucubraciones comenzaron a hacerse a partir de un hecho que involucra a uno de los ausentes clave de la sesión fallida: el senador jujeño Guillermo Snopek. Al resolver el oficialismo reponer la adhesión de la lista encabezada para Carolina Moisés (para el Senado) y Guillermo Snopek (para Diputados) a la de la fórmula presidencial de Sergio Massa y Agustín Rossi, a más de uno se le encendió la imaginación.
Porque el jujeño que además preside el interbloque Unidad Federal fue uno de los tres senadores que le faltaron al oficialismo para llegar al quórum en la sesión del 12 de julio. La decisión de dejarlo sin la fórmula presidencial principal de Unión por la Patria fue una represalia por su ausencia. Esta reposición, que obedeció a otros factores que tienen que ver con la competitividad oficialista en esa provincia, fue vinculada por muchos a un eventual favor de Snopek como contrapartida en el Senado. Lo cierto es que el detonante para el “resfrío” del jujeño el miércoles pasado fue lo que él consideró un incumplimiento oficialista al no haberse constituido la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde estaba acordado que él sería ratificado como presidente.

No era su única condición: también pretendía plantear en esa reunión tratar su proyecto para intervenir el Poder Judicial de su provincia. En ese sentido, otra señal que podría interpretarse como parte del “operativo seducción” fue la decisión del presidente Alberto Fernández de intervenir al PJ jujeño.
Como sea, con la eventual presencia de Snopek en esta posible sesión no alcanza; le seguirían faltando dos senadores al oficialismo. Por ejemplo el entrerriano Edgardo Kueider. También integrante del bloque Unidad Federal, fue otro de los ausentes del miércoles 12. El día anterior se había constituido la Comisión de Minería, Energía y Combustibles para comenzar a tratar una serie de proyectos que proponen una reducción en las tarifas eléctricas para el norte del país. Una de esas iniciativas es de Kueider, que viene insistiendo hace rato con tratarla.
Sin embargo no hubo dictamen ese día, ni nada indica que se pueda hacer algo antes del 2 de agosto. En el oficialismo varias voces han expresado sus reparos respecto de un tema que debe ser abordado en profundidad, pues “no es solo bajar el IVA”, reconociendo además la imposibilidad de sacar un despacho, “porque muchos compañeros no están de acuerdo”. Si bien le ofrecieron a Kueider “pulir” su proyecto y trabajarlo con la Secretaría de Energía, porque “así como está no sale”, su ausencia en la sesión del Senado sería una señal de que lo han convencido.
El tercer ausente de ese miércoles fue el rionegrino Alberto Weretilneck. Aliado habitual del oficialismo, llamó la atención su ausencia, sobre todo porque estaba en el palacio. Trascendió que a partir de la certeza de que no alcanzaría para el quórum, decidió no ir al recinto, pero las dudas vuelven respecto de una eventual sesión en la previa de las PASO. Sucede que Weretilneck es un gobernador electo que debe pensar en lo que va a pasar a partir del 10 de diciembre. Por eso debe estar reconsiderando su alineamiento con el FdT para este tema puntual, en tiempos en que en el propio oficialismo no son pocos los que dan como muy probable la pérdida del poder.
“Sino que me expliquen el proyecto de Máximo Kirchner de bloquear una privatización de Aerolíneas Argentinas”, deslizó con ironía ante este medio un legislador equidistante de los principales bloques.
Con este panorama, son pocos los que se hacen los rulos con las posibilidades de una eventual sesión “pre-PASO” en el Senado.