En Casa Rosada ya hablan de una intención del Ejecutivo de emitir distintos DNU ante la caída de la ley ómnibus. Por otro lado, se posterga la cumbre del presidente con Macri por el acuerdo LLA-Pro.
El bloqueo que sufrió la ley ómnibus en la Cámara de Diputados, según la visión del presidente Javier Milei, o la falta de experiencia para arribar a consensos, según los legisladores opositores pero "dialoguistas", provocó la ira del jefe de Estado, quien analiza no sólo inaugurar de espaldas al Congreso el período de sesiones ordinarias el próximo 1ro. de marzo -como adelantó parlamenario.com-, sino que su discurso sería muy crítico contra la "casta política". Especialmente, los dardos harían blanco en un grupo de diputados con el que está disgustado porque no acompañaron sus ideas de desregulación de la vida nacional.
Milei, ya regresado de su gira por Israel, Italia y Ciudad del Vaticano, donde visitó al papa Francisco, estaría decidido a dar su discurso fuera del recinto (como lo hizo el 10 de diciembre), pero además intentar que sus principales proyectos de ley se pongan en vigencia por medio de decretos de necesidad de urgencia (DNU), de acuerdo a una fuente de la Casa Rosada.
"Para muestra basta un botón", dijo el informante a parlamentario.com, descreyendo de que la Cámara de Diputados apruebe futuras iniciativas de La Libertad Avanza. La fuente se refería al pase a comisión del proyecto de ley de Bases, aprobado en general por la Cámara baja pero que al empezar a tratarse en particular perdió varios incisos de algunos artículos y no se siguió porque el oficialismo a esa altura había perdido apoyos de los aliados y hubiese sufrido daños en la votación.
Para el informante, ese quite de apoyo -en particular de diputados que responden a gobernadores que pedían algunos cambios- fue un virtual bloqueo, no solo a la ley ómnibus, sino al Gobierno.
Por eso, el mismo viernes -y no este miércoles, como se había proyectado inicialmente- le pidió la renuncia al cordobés Osvaldo Giordano, hombre del tándem Juan Schiaretti-Martín Llaryora, y a la salteña Flavia Royón, del mandatario de esa provincia, Gustavo Sáenz. El primero estaba a cargo de la ANSeS y la segunda en Minería. Milei está enfadado especialmente con Llaryora, un peronista antikirchnerista, y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, un radical que en su provincia supo estar aliado con el socialismo y la Coalición Cívica.
Lo curioso es la manera en que Milei manifiesta su enojo contra los legisladores: retuitea publicaciones en la red social X en la que usuarios ignotos hacen blanco en los diputados que "bloquearon" en Diputados la ley ómnibus y los califican de "traidores". El resultado de las iras presidenciales -quien para esa decisiones no tiene "mesa chica"- ha llevado a la administración libertaria a iniciar una escalada de virtual enfrentamiento con la Cámara de Diputados, donde tiene una franca minoría pero que, en la primera votación efectuada en la ley ómnibus, había logrado una mayoría con la ayuda de los bloques del ex Juntos por el Cambio y de algunos legisladores provinciales. Hoy esa mayoría está despedazada porque las esquirlas de las críticas de Milei los alcanza a ellos también. Es un rompecabezas que hay que empezar a armar nuevamente, aunque las únicas señales que dio Milei en esta última semana no son precisamente de "fumata blanca".
Este jueves vence la convocatoria del Poder Ejecutivo a sesiones extraordinarias y no hay señales desde la Casa Rosada para ampliar ese período hasta fin de mes (el 1ro. de marzo ya empiezan las sesiones ordinarias) y, es más, se habla de iniciar un período de dictado de DNU, soslayando a la "casta política" del Parlamento.
Las próximas horas serán cruciales para examinar si el Gobierno cambia de rumbo -o rectifica- y decide obviar al Congreso o si la alianza en ciernes entre los libertarios y los Pro afines a Milei conforman un interbloque de hecho. Claro que para ello se verá la permeabilidad del mandatario. Si acepta algún Pro en el Gabinete -Patricia Bullrich y Luis Petri lo están en forma individual por acuerdos de la ministra de Seguridad con Milei- y ungir como presidente de la Cámara de Diputados a Cristian Ritondo en lugar de Martín Menem. De ello depende también una posible reunión cumbre para sellar ese acuerdo entre Milei y Mauricio Macri -el impulsor de esta alianza LLA-Pro-, quien aspira a presidir nuevamente el partido que lo catapultó a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a la presidencia, y así volver a incidir en la política doméstica e internacional tras un impasse de cuatro años. Pero, dice la fuente de Casa Rosada a parlamentario.com, que Milei "no tiene apuro" en rearmar el rompecabezas, precisamente porque apostó a ese juego.