El debate en torno a la asistencia de médicos y técnicos cubanos en medio del coronavirus

Por Jorge Cuello. Una visión sobre la llegada de galenos desde la isla que está generando cierta polémica en nuestro medio.

Se viene planteando en los debates en los medios de comunicación y en las redes sociales la oportunidad y conveniencia de que un contingente de médicos y técnicos cubanos pueda participar, mientras dure la emergencia sanitaria en nuestro país, en la prestación de servicios de salud en diferentes hospitales públicos de nuestro país y en particular en la provincia de Buenos Aires.

Entre los argumentos en contra de esta posibilidad, se sostiene que deberían revalidar sus títulos antes de ingresar al país, que nuestro país tiene miles de médicos bien formados, que a los médicos cubanos no le permitieron el ingreso a Uruguay, que parte de sus ingresos van a parar a las arcas del estado cubano y que los recursos que se van a destinar a pagar los servicios de este contingente medico deberían destinarse a comprar insumos o repatriar a los más de 100 médicos argentinos que están varados en diferentes países del mundo.

En primer lugar, es necesario aclarar que el Decreto 260/2020 que fue firmado por el presidente Alberto Fernández el día 12 de marzo de 2020 donde se prorroga la emergencia sanitaria en la Argentina a raíz del coronavirus, se faculta al Ministerio de Salud como autoridad de aplicación, y en el marco de la emergencia declarada, a “autorizar, en forma excepcional y temporaria, la contratación y el ejercicio de profesionales y técnicos de salud titulados en el extranjero, cuyo título no esté revalidado o habilitado en la República Argentina”.

En segundo lugar, nadie discute la cantidad de médicos bien formados que tiene nuestro país, entre otras cosas, gracias al sistema público universitario que permite que miles de jóvenes en la Argentina estudien diferentes carreras asociadas a la gestión de la salud en forma gratuita. Pero la realidad, es que ante un eventual pico de contagios y personas que tengan que ser asistidas en los hospitales públicos, sobre todo en el ámbito del gran Buenos Aires, va a resultar necesario reforzar la cantidad de los recursos humanos para afrontar la emergencia.

En tercer lugar, creo que el hecho de que los médicos o técnicos de salud que vienen a nuestro país sean cubanos, hace ruido en muchas personas tal vez por el solo hecho de provenir de un país comunista, desvalorizando incluso su formación profesional. Me da la sensación que sí vinieran de EEUU, el principal centro político, económico y financiero del capitalismo global, los países que antes rechazaron la asistencia sanitaria no lo hubieran hecho y muchos argentinos estarían orgullosos de recibir a esos médicos del país del norte aun sin revalidación de sus títulos.

Estuve en Cuba en el 2009 y tuve un problema de salud que fue resuelto en un hospital de La Habana con una atención increíble por parte de los profesionales que me atendieron en esa oportunidad. Según dicen, en la isla caribeña, se encuentra uno de los sistemas de salud más importantes y de calidad de la región y el acceso igualitario a toda la población es una de las características que lo diferencia de países como EEUU donde millones de ciudadanos están privados de acceder al sistema de salud por no tener dinero, aun hoy frente a la emergencia que azota a ese país.

En cuarto lugar, se sostiene que el estado argentino deberá pagar por los servicios prestados y que el estado cubano percibirá parte de esos ingresos. Por un lado, no está mal que estos trabajadores de la salud cobren una remuneración por la tarea realizada como lo haría cualquier trabajador por las horas dedicadas a una determinada actividad más aun cuando previamente invirtieron muchos años en el proceso de formación profesional.

Y por el otro, así como la Argentina cobra impuestos a las exportaciones de materias primas, bienes o servicios para generar divisas porque sería incorrecto que parte de los ingresos de estos médicos vayan a parar a las arcas del estado cubano. Este país caribeño, tras el bloqueo económico impuesto por EEUU desde hace más de 50 años, decidió entre otras cosas como una de sus políticas de desarrollo nacional junto al turismo, exportar conocimientos a través de los servicios de salud que prestan a otros países y a las personas que visitan la isla para recibir tratamientos médicos de excelencia. Qué bueno sería que en la Argentina hubiera un plan de desarrollo nacional para exportar conocimientos y generar divisas a través de la labor de sus profesionales, científicos e investigadores.

En quinto lugar, el motivo por el cual otros países como Uruguay no aceptaron la colaboración cubana, tal vez obedezca a razones políticas influenciadas por la necesidad de congraciarse con el país de norte que como ya dijimos mantiene un bloqueo desde hace años sobre Cuba. Este rechazo de colaboración humanitaria también existió en el 2005 cuando Fidel Castro le ofreció ayuda a George W. Bush para enfrentar los desastres en medio de las consecuencias producidas por el huracán Katrina. Y ahora sus aliados, tras el viraje político en nuestro vecino país con el triunfo de la derecha, actúan de la misma manera y se colocan más cerca del calor de los EEUU que de cualquier proyecto integracionista latinoamericano.

Por último, nadie niega la necesidad de que deberían ser repatriados los médicos que están en el exterior, pero el problema es que no están en un solo país y la logística para poder hacerlo de manera inmediata sería muy compleja a diferencia de chartear un solo avión desde la isla. Y tampoco se niega la necesidad de destinar recursos económicos para poder importar o producir en nuestro país los insumos médicos necesarios para enfrentar la crisis sanitaria, en todo caso, esta decisión es complementaria porque si no hay personal de salud de nada sirve que tengamos insumos médicos. 

En fin, en medio de una pandemia que no reconoce fronteras hay que actuar globalmente y en forma solidaria más allá de las diferencias ideológicas que puedan existir entre los gobiernos de cada país, tal como ya lo ha expresado el ex presidente uruguayo José Pepe Mujica, en diferentes declaraciones realizadas en los medios de comunicación nacionales e internacionales.

O como bien predicaba el popular músico inglés, John Lennon, en su tema como solista Imagina, donde hablaba de un mundo imaginario o ideal en el que tal vez nunca llegaremos a vivir pero al que la humanidad debería aspirar. Ese mundo de paz, solidario y sin fronteras, es la filosofía en la que se inspiran mis reflexiones y las razones por las que adhiero a la idea de que puedan venir a trabajar a nuestro país en medio de la crisis sanitaria los médicos o técnicos cubanos así como también puedan hacerlo los miles de venezolanos, colombianos o brasileros que residen actualmente en nuestro país.

El autor es abogado y docente de la UBA.

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