Gobierno y empresarios: crecen los cruces y cortocircuitos

Las últimas medidas oficiales no hicieron más que complicar la ya de por sí compleja relación entre las partes, donde la nueva crisis con el campo por el cese de exportaciones de carne agravó más el cuadro.

La relación del Gobierno con la Mesa de Enlace pasa por su peor momento.

Dentro de un panorama que ya no venía bien desde el año pasado, estos últimos días marcaron una tendencia cada vez más creciente a los cortocircuitos y diferencias entre los principales dirigentes empresarios del país y el Gobierno, especialmente en cuanto al rumbo que se adoptó y la injerencia cada vez más marcada del Estado en la actividad privada.

En la última semana terminó de saltar la nueva crisis del kirchnerismo con el campo, tras la implementación de la restricción para la exportación de carne, lo que hizo que los dirigentes de la Mesa de Enlace levantaran presión y decidieran convocar a un cese de comercialización, pero el cortocircuito con los hombres de negocios se profundizó en estas últimas horas.

La avanzada del oficialismo por una mayor presión tributaria, el constante incremento de costos, las restricciones implementadas por el Gobierno en cuanto al tratamiento del personal, sumado a la pasividad del Ejecutivo frente a determinados embates del sindicalismo -especialmente de Camioneros-, determinó que los dirigentes empresarios comenzaran alzar la voz de queja al unísono y en muchos casos coordinados entre ellos.

Además de las medidas adoptadas por la Mesa de Enlace, en la última reunión del Consejo Directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) hubo un fuerte cuestionamiento hacia el Gobierno por las últimas medidas adoptadas y admiten que el panorama para el sector productivo es cada vez más complejo.

“Hay mucha preocupación por la falta de rumbo”, aseguró a parlamentario.com uno de los ejecutivos de la UIA.

Pero a la vez, a la Unión Industrial se plegaron otras entidades empresarias criticando el trayecto que está realizando el Ejecutivo en materia de políticas sectoriales y “las recetas equivocadas que está aplicando para intentar bajar la inflación”.

En ese sentido, la Asociación Empresaria Argentina (AEA) emitió un comunicado de advertencia, que bajo el título de “Exportar es vital para crecer”, se cuestiona seriamente las medidas dispuesta con relación a la exportación.

“El futuro argentino depende vitalmente de las exportaciones. Sólo exportando más saldremos del estancamiento y nos encaminaremos hacia el desarrollo. Restringir las exportaciones de carne vacuna es una decisión muy negativa que nos aleja de dicho objetivo”, señaló la AEA en su pronunciamiento.

AEA considera que esa medida “afectará a toda la cadena de valor de la actividad distribuida en diversas regiones de nuestro país, nos hará perder valiosas divisas, y desalentará inversiones y la generación de empleo en el sector” y además “pondrá también en riesgo el acceso a mercados en el exterior que con tanto esfuerzo se ha logrado abastecer”.

“Además, por ser una actividad fuertemente identificada con la Argentina representará una señal muy negativa para la concreción de inversiones en el resto de la economía”, agregó.

Por su parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, CAME, recalcó que  cerrar exportaciones es un desacierto que ataca al empleo genuino.

Sobre este aspecto, el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alertó sobre la decisión oficial de cerrar las exportaciones de carne por 30 días para intentar contener el aumento de precios internos.

“Es recurrir a viejas recetas que, de antemano, sabemos que no funcionan. Cerrarnos al mundo es restringir el crecimiento del sector productivo y atacar el empleo genuino”, aseguró Eduardo Rodríguez, titular del área.
CAME detalló que el 8% de las exportaciones de carne vacuna proviene de las economías regionales, pero la preocupación no sólo reside en los productores del sector cárnico, sino en el sector agroindustrial en su conjunto.

“Argentina ha ido perdiendo competitividad, por lo que abrir nuevos mercados y/o mantenerlos es un trabajo y una inversión de años. El riesgo es demasiado alto pero la prioridad pareciera estar en otro lado, pese a los dólares que necesita nuestro país y ante un alarmante nivel de pobreza. Intentar frenar la inflación a través de una medida que en el pasado no ha dado buenos resultados, implica condenar el presente y el futuro de uno de los sectores más pujantes de la economía nacional”, recalcó finalmente el ejecutivo de CAME.

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