La próxima semana no habrá sesión, y del Presupuesto ni noticias

Si bien se había especulado con que Diputados se reuniera, eso no sucederá. Las razones y los condicionamientos de la nueva normalidad.

La que pasó fue una semana intensa en el Congreso, con la vuelta a la presencialidad después de 19 meses, aunque con resultados bien distintos: mientras la Cámara alta consiguió realizar la sesión especial convocada, en Diputados bien se sabe que la reunión prevista fracasó y se transformó en una sesión en minoría con catarsis contra la oposición por el no tratamiento de la ley de etiquetado frontal incluida.

Si bien al cabo de esa jornada -y luego de la reunión con Sergio Massa y jefes de bancadas- desde la oposición se anticipó que seguramente la semana venidera habría sesión, no será así. Fuentes consultadas aclararon que no habrá sesión la próxima semana “porque el feriado complica conseguir vuelos”.

La presencialidad, rubricada ya por las autoridades de ambas cámaras tiene esos inconvenientes: las sesiones deberán acordarse con tiempo, habida cuenta que la cuestión de los vuelos post pandemia todavía no ha sido resuelta convenientemente. No es lo mismo encender la computadora y conectarse al Zoom, que sacar pasaje para estar en Buenos Aires en tiempo y forma. Al menos hasta que se retome la rutina y los vuelos se normalicen totalmente, ese trámite le agregará una cuota de complicación a las sesiones.

Pero con la vuelta a la normalidad decretada por el Gobierno en casi todas las actividades, al Congreso no le queda otra que buscar el modo de estar a la altura de las circunstancias.

Al inconveniente con los vuelos hay que agregarle un detalle no menor, que pasa por el testeo de los legisladores y trabajadores de ambas cámaras, que debe hacerse antes de cada sesión. En efecto, para la sesión fallida de Diputados los legisladores estaban citados desde el lunes, 24 horas antes de la sesión especial prevista para el martes 5. La sesión polémica había sido solicitada el viernes anterior. Si bien no había convocatoria formal, en el Senado también se había anticipado la semana pasada que habría sesión el miércoles venidero.

De tal manera, el feriado del viernes 8 y el lunes 11 conspiraron para la eventual sesión de esta semana. ¿Habrá sesión la semana siguiente? Es intención de la Cámara baja reunirse para salir de la inactividad que arrastra desde el mes de julio, pero lo cierto es que el nivel de confrontación alcanzado la última semana, con exigencias de la oposición que el oficialismo no está dispuesto a atender, pone en duda cualquier vaticinio. Sobre todo previéndose para el debate un tema como etiquetado frontal, respecto del cual muchas voces se manifiestan en contra, pero se sabe que se trata de una cuestión que despierta muchos reparos de las empresas alimenticias que encuentran eco en muchos sectores. En ambos lados de la grieta.

La semana que se inicia el 18 de octubre y la siguiente serán clave. Si no hay sesión en Diputados en esos días, ya no habrá hasta después de las elecciones.

En el Senado, en tanto, el titular del bloque oficialista, José Mayans, había manifestado la intención del Cuerpo de tener “una o dos sesiones antes de las elecciones generales”. Ya hubo una, el último miércoles; se verá si existe una segunda, aunque no hay muchos temas pendientes.

El Senado sí sesionó, y quisieran tener una reunión más antes del 14 de noviembre. (Foto: Comunicación Senado)

El Presupuesto, bien gracias…

A todo esto, en el Congreso la nota no siempre la dan los temas que se tratan, sino que más importante es qué cosas no se discuten. Y en primera fila habrá que situar en ese sentido al proyecto de Presupuesto 2022. El mismo ingresó en tiempo y forma el 15 de septiembre, pero contrariamente a lo que son los usos y costumbres de la Cámara de Diputados, no fue aún presentado oficialmente ante los legisladores.

Porque no hay plazo alguno para su tratamiento, pero históricamente el ministro de Economía ha concurrido a más tardar en la semana siguiente de presentado, para detallar cuestiones referidas al proyecto, e incluso responder preguntas (no siempre). En esta oportunidad, el ministro Martín Guzmán todavía no se ha presentado en la Cámara, pero tampoco lo ha hecho ninguno de sus funcionarios. Pasa que se había anticipado que este año se adoptaría una modalidad distinta: irían pasando por la Cámara baja secretarios y subsecretarios del Palacio de Hacienda y recién al final se presentaría el titular de la cartera económica. No ha sido así y no se sabe cuándo sucederá eso. No hay agenda aún; al principio se había esbozado una suerte de cronograma que se transformó en un arco que fue corriéndose con el correr de los días. Ahora nadie se atreve a anticipar cuándo llegarán al Congreso los primeros funcionarios.

Por eso fue que hubo planteos desde la oposición reclamándole a las autoridades de la Cámara convocar al ministro Guzmán para que concurra a dar explicaciones, pero ese reclamo obviamente no ha sido atendido.

El oficialismo no ha escondido sus cartas en esta materia y se sabe que el ala kirchnerista del Gobierno no está conforme con el proyecto enviado y ya el presidente del bloque de la Cámara baja adelantó que el texto será modificado en las comisiones. Esa es claramente la razón de la demora.

Ha sucedido incontables veces que los gobiernos de turno especulan los años electorales con esperar a la nueva composición de la Cámara para debatir el Presupuesto. Lo curioso es que tras la derrota de las PASO, esta administración pueda estar esperando a un próximo Congreso en el que podría disminuir su presencia tanto en Diputados, como en el Senado. A menos que, dadas las circunstancias, termine especulando con no tener Presupuesto y responsabilizar por ello a la oposición. Como en 2010.

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