Para el autor, estaba claro que si el Congreso no aprobaba las leyes libertarias, Nación estaba dispuesta a fundir a las provincias. Y lo hizo.
Nadie puede decir que el presidente Javier Milei y el ministro Luis “Toto” Caputo no hayan avisado.
El jueves 25 de enero, en una reunión de gabinete, Milei dijo sobre los gobernadores: “Los voy a dejar sin un peso, los voy a fundir a todos”.
El día anterior, Caputo ya había advertido en su cuenta de la red X: “Hoy mantuve reunión con el secretario de Hacienda y la subsecretaria de Provincias para delinear todas las partidas provinciales que se recortarán inmediatamente si alguno de los artículos económicos es rechazado”. Y aclaró: “No es una amenaza”.
Quedaba claro que si el Congreso no aprobaba las leyes libertarias, el Gobierno nacional estaba dispuesto a fundir a las provincias. Y lo hizo; pero nadie imaginó que lograrían su cometido en el primer trimestre del año.
El torniqute fiscal es hoy asfixiante. Las transferencias corrientes a las provincias ya cayeron un 77%.
Se trata de un ajuste por doble vía: la eliminación de transferencias no automáticas y una brutal caída de los recursos coparticipables.
Entre las que se destacan el Fondo Nacional de Incentivo Docente, el Fondo Compensador para el Transporte, los adelantos para Cajas de Jubilaciones provinciales, el Fondo de Fortalecimiento Fiscal para la provincia de Buenos Aires, entre otros.
A ello hay que sumar la eliminación de la obra pública y el congelamiento de proyectos de inversión de la Nación en las provincias.
Según datos difundidos por el IARAF, en marzo la coparticipación de recursos a las provincias habría caído un 26% en términos reales.
El mencionado instituto destaca que la caída se explica “principalmente por el mal desempeño en la recaudación del impuesto a las ganancias (-41% real interanual) y de la recaudación de IVA (-18% real interanual)”.
Desde el Instituto Consenso Federal afirmamos que -en ambos casos- se trata de tributos muy sensibles a las variaciones de la actividad económica, los ingresos y el consumo.
Evidentemente, la política económica recesiva de Milei tiene un efecto lacerante sobre las finanzas provinciales.
En el caso del IVA y de Ganancias, el 42,34% de la recaudación se destina a la administración nacional, mientras que el 56,66% se distribuye automáticamente entre todas las provincias y el 1% se asigna al Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Sin embargo, un tributo que el Gobierno aumentó drásticamente al asumir, el denominado Impuesto PAIS, en febrero incrementó su recaudación en 1439% interanual, según informes de la propia AFIP.
Un comportamiento similar tuvieron los Derechos de Exportación (“retenciones”), con 476,5% interanual de aumento en la recaudación.
Precisamente, son dos tributos que no se coparticipan. Todo lo que ingresa va a la Nación; ni un peso a las provincias.
Desde el Instituto Consenso Federal entendemos que la administración nacional amortigua la caída de recaudación de los impuestos directamente vinculados a la actividad económica interna (y que se coparticipan) con el aumento de ingresos por impuestos ligados al comercio exterior, que no se coparticipan con las provincias.
Qué deberían hacer las provincias y el Congreso
Alejandro “Topo” Rodríguez es director del Instituto Consenso Federal