“Sin el debate de 2018, hoy no estaríamos tan cerca de aprobar el aborto”

La diputada del Pro Silvia Lospennato se muestra confiada respecto del próximo debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo, al punto tal de estimar que en un mes o dos la ley podría estar vigente. Sostiene que el proyecto de legalización sea del Ejecutivo “puede inclinar la balanza”.

Por José Angel Di Mauro

Entonces como una de las principales referentes oficialistas sobre el tema, Silvia Lospennato quedó en la historia con su discurso de cierre en el debate sobre el aborto en la Cámara de Diputados. Hoy desde la oposición, la diputada del Pro no oculta su satisfacción por la decisión del Gobierno de Alberto Fernández de promover un proyecto propio de legalización y considera que ese puede ser el elemento que haga la diferencia y permita la aprobación este año. Es más, se ilusiona con la posibilidad de que la Argentina tenga aprobada esa ley en los próximos dos meses.

Con todo, reivindica al expresidente Mauricio Macri por haber habilitado en 2018 ese debate y considera que si eso no hubiera sucedido, hoy no se podría dar el paso que parece estar a punto de suceder.

Muy cercana al expresidente de la Cámara baja Emilio Monzó, reivindica su papel en la política argentina,  pero también valora a María Eugenia Vidal, pasándole factura a Axel Kicillof porque “no reconoció muchas cosas” hechas por la gobernadora y, sobre todo, no continuarlas.

Califica al bloque de José Luis Ramón como un “ariete del oficialismo”, remarca la unidad en Juntos por el Cambio y considera clave para ese espacio la elección de 2021.

– En pocos días el Congreso volverá a comenzar a debatir el tema del aborto. ¿Estas expectativas son mayores que la vez pasada?

– Sí, a diferencia de la vez anterior la existencia de un proyecto del Poder Ejecutivo en debate es muy relevante. Nosotros sabemos que para los bloques oficialistas, los proyectos del Poder Ejecutivo reflejan la intención de un gobierno; el interés de un gobierno en avanzar en una determinada política, y ese interés quedó el 1° de marzo cabalmente demostrado: el presidente no solamente dijo que iba a enviar una ley; explicó porqué esta ley era para él absolutamente necesaria y relevante en la Argentina. Por eso me parece que es muy importante, sobre todo para lo que va a ser el tratamiento en el Senado, donde a priori uno podría decir que los números no son todavía completamente favorables, y yo creo que lo que puede inclinar la balanza es un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, con una vocación tan fuerte como la que expresó el presidente, y además con una Cámara presidida por una vicepresidenta que no solo ya votó a favor del proyecto, sino que también al momento de votar manifestó con mucha convicción que este era el paso que había que dar en la Argentina. Así que me parece que en ese contexto, el proyecto tiene muchas más chances de prosperar.

Los proyectos del Poder Ejecutivo reflejan la intención de un gobierno”.

– Marca diferencias notorias con lo que sucedió en 2018, cuando en el Senado  por ejemplo su presidenta militaba en contra del proyecto.

– La vicepresidenta (Gabriela) Michetti estuvo abiertamente en contra del proyecto; el presidente Mauricio Macri tuvo para mí un valor absoluto en acelerar esta discusión en la Argentina al permitir el debate en el Congreso. Y él lo permitió desde una mirada absolutamente republicana, entendió que este era un debate social, que ya tenía muchos años y que no se podía seguir obstruyendo, como había pasado -hay que decirlo- en todos los años del kirchnerismo, y también de los gobiernos anteriores… No se podía obstruir ese debate en el Congreso. Entonces lo promovió, pero después se mantuvo prescindente; él personalmente estaba en contra, pero no intervino en el debate para volcar una posición en ningún sentido. Sin ese debate de 2018, creo que no estaríamos hoy pudiendo dar este paso; creo que fue muy importante para el debate público, para instalar el tema, para que se haga conocido, y hoy me parece que estamos muy cerca, espero yo que a un mes, dos meses, de que tengamos efectivamente la ley vigente en la Argentina.

– Miguel Pichetto me dijo en su momento que el Gobierno de Macri no se animó a ir por todo en el tema del aborto. Dijo que “ya estaba a mitad de camino, habían cruzado el río, tendrían que haber sacado la ley…”.

– Bueno, yo creo que el presidente tomó la decisión de mantenerse prescindente del tema y no quiso cambiarla, independientemente de lo que pasó en Diputados. Y cuando se veía que realmente con un mínimo esfuerzo se podría haber convencido, haciendo cambios, probablemente, no quiero decir que tal vez votando este mismo texto, pero por ahí hacer un esfuerzo para lograr un acuerdo… Pero el presidente tomó una decisión, que era abrir el debate, marcar su posición contraria a la legalización y mantenerse prescindente. Y la sostuvo hasta el final.

– En Diputados la tienen más fácil que la vez pasada; ¿cómo piensan trabajar en el Senado para revertir el resultado de 2018, a partir de esa experiencia?

– La verdad que eso es algo que tendrán que ver las senadoras y los senadores, en el trabajo en esa Cámara, pero creo que tenemos estos dos elementos favorables que mencionaba: una presidenta del Senado con convicción favorable a la aprobación del proyecto, y una mayoría oficialista que va a tener que decir si va a acompañar o no la vocación del presidente de legislar la legalización del aborto en la Argentina.

Emilio Monzó es para mí un padrino político, sin duda”.

– Este gobierno tiene una mejor relación con el papa Francisco que la que tenían ustedes. ¿Por qué cree que se anima entonces a plantear este debate que lógicamente lo distancia del Vaticano?

– Yo creo que el presidente manifestó el 1° de marzo, por un lado, que hay una buena relación del Gobierno con el papa y que quedó clara con la intervención de Francisco en el tema de la deuda. Pero eso no implica traicionar lo que fue su promesa de campaña. Cuando fueron las elecciones, no todos los candidatos tuvieron una expresión muy contundente (sobre el tema), pero sí los dos principales contendientes: el presidente Macri se había manifestado en contra de la legalización, y el candidato en ese momento Fernández, a favor. Bueno, eso estuvo -estoy segura- en consideración de muchas mujeres, de muchos jóvenes que decidieron su voto, y el presidente está honrando ese compromiso de la campaña electoral.

Un discurso histórico

“Me toca cerrar uno de los debates más largos, responsables y plurales que hemos llevado adelante en el Congreso en los últimos años”, arrancaba el discurso que Silvia Lospennato pronunció ya en la mañana del 14 de junio de 2018, sobre el final del histórico debate sobre el aborto. Y tan emblemático fue ese mensaje que escribió de puño y letra durante la madrugada, cuando pensaba que perderían la votación, que fue considerado por la plataforma digital Brut entre los mejores discursos feministas de la última década.

“Este es el siglo de los derechos de las mujeres. Más tarde o más temprano, las jóvenes que portan en sus mochilas los pañuelos verdes van a conquistar los derechos que reclaman”, señaló sobre el final Lospennato, con los y las representantes “verdes” de la Cámara baja aplaudiendo de pie.

Silvia Lospennato muestra el original de su histórico discurso, que escribió apurada cuando pensaba que la ley se perdía.

– ¿Qué sintió al enterarse de que su discurso en el cierre del debate por el aborto había sido considerado uno de los 10 mejores discursos feministas de la década?

– Por supuesto que sentí mucha emoción, pero principalmente por verme, escucharme dentro de discursos muy importantes de mujeres muy destacadas del mundo. Lo que yo señalo en relación a eso es que hubiera sido muy difícil hacer ese ránking diez años antes. Esta década pasada fue una década donde los derechos de las mujeres, pero sobre todo las voces de las mujeres, empezaron a copar la agenda pública. De ser muy minoritarias, pasaron a ser una referencia importante. Y esto es lo que me parece más destacable: poder encontrar en todo el mundo discursos de voces femeninas reclamando por derechos de mujeres, y en esa compilación se recorren casi todos los temas de la agenda feminista. Desde el derecho a la educación, hasta el derecho a la participación igualitaria en el mercado laboral, la violencia de género ejercida en distintos ámbitos, hasta los derechos sexuales y reproductivos. Así que me parece que era emocionante no solamente verme a mí ahí, sino ver que eso era posible, que había tantas voces fuertes en el mundo pidiendo por los derechos de las mujeres.

Vidal, Monzó y Kicillof

– En la campaña estuvo muy cerca de María Eugenia Vidal, y muchos interpretaron que había cobrado vuelo propio, que ya no había que ubicarla dentro del riñón monzonista. ¿Dónde se ubica hoy políticamente?

– La verdad que no tengo esa percepción, lo cierto es que Emilio (Monzó) no era candidato en esta última elección, y María Eugenia era nuestra gobernadora y candidata a la reelección. Yo siempre tuve una excelente relación con ambos, si bien formé, formo parte del equipo de Emilio, que es para mí un padrino político, sin duda. Es quien me dio la gran cantidad de oportunidades de aprender en la política; he aprendido muchísimo de él y sigo aprendiendo todos los días. Así que no veo ninguna incompatibilidad en trabajar con María Eugenia, que es una de las líderes del partido político al que pertenezco y además era nuestra gobernadora, y trabajar con Emilio, acompañándolo en su rol, que creo yo fue central en el Gobierno de Cambiemos, que fue conducir el Congreso.

Yo creo que Monzó es muy necesario en la política argentina”.

Axel Kicillof ha sido muy duro con el Gobierno de Vidal, fue muy crítico. ¿Cómo ve su gestión?

– Yo creo que la gestión de Kicillof todavía no inició, todavía no he visto grandes cambios en políticas públicas, como para hacer una evaluación. Son muy pocos meses… Sí me parece que en su discurso no reconoció muchas cosas que hizo el Gobierno de Vidal, y que la verdad merecen ser reconocidas, pero eso es lo menos importante: merecen ser continuadas y profundizadas. Por ejemplo el tema del SAME en la provincia de Buenos Aires. Creo que es una de las políticas centrales del Gobierno de María Eugenia, que define en muchos casos entre la vida y la muerte de muchos bonaerenses que ahora tienen un servicio rápido, de calidad, al que recurrir ante alguna emergencia, pero que sin embargo faltan todavía algunos municipios. Yo hubiera querido, por ejemplo, que dijera el compromiso de que estuviera disponible para todos los bonaerenses, en cualquier lugar de la Provincia. Porque me parece que una buena política tiene que ser continuada. Y después en relación a la economía, la Provincia siempre tiene problemas económicos porque recibe muchísimo menos de lo que merecería recibir por coparticipación. Kicillof tendría que reconocer que quien dio esa batalla por primera vez en la historia de la provincia fue la gobernadora Vidal, él debería continuarla. Debería continuar esa batalla porque se les reconozca a los bonaerenses lo que les corresponde de coparticipación, en virtud de lo que significa la Provincia en aporte al PBI nacional y a las necesidades que también de desarrollo un territorio tan grande como este.

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¿Acá en el Congreso está trabajando dentro de ese sub-bloque que responde a Monzó?

No, no hay ningún sub-bloque. No es verdad, nosotros somos todos integrantes del bloque Pro, integrantes del interbloque Juntos por el Cambio, pero dentro del bloque Pro trabajamos todos juntos. No hay ningún sub-bloque.

¿Y eso que se dice a veces cuando se hacen cálculos sobre una votación determinada, de la eventualidad de que Sergio Massa cuente con algún voto de ese sub-bloque… que no existe?

– La verdad, primero no conozco que se hable de eso, no quiero confirmar que se habla de eso, hasta ahora ha quedado claro que nuestro bloque siempre votó junto, y que las fugas que hubo se produjeron antes de la conformación de los bloques, y están en el bloque que preside el diputado (José Luis) Ramón, estos tres diputados que eran miembros del Pro y que se fueron a esa bancada, una decisión personal de ellos, y ese bloque claramente es un ariete del oficialismo. Un bloque que acompaña al oficialismo, pero no tiene nada que ver con el nuestro, ni con ningún integrante de nuestro bloque.

¿Dónde ve a Emilio Monzó en el futuro? ¿Jugándose por alguna candidatura en la provincia de Buenos Aires tal vez?

– No sé, la verdad no sé. Creo que es una decisión que él no ha todavía terminado de elaborar. Yo creo que Monzó es muy necesario en la política argentina, porque la política argentina tiene que algún día superar esta grieta y encontrar puntos de acuerdo, de convergencia, y me parece que él es claramente uno de los políticos en la Argentina capaces de poner la mesa del consenso. Así que creo que es necesario para la política argentina, el lugar lo tiene que definir él.

Siento que como parte de una opción política, no pudimos desarrollar todo lo que hubiéramos querido hacer”.

Estos días en varios reportajes que le hicieron, si bien no dijo que Macri la hubiera defraudado en el tema del aborto, sí dijo que hubiera querido escuchar un discurso similar al que pronunció Alberto Fernández sobre el tema. ¿En qué temas sí interpreta que la defraudó en la gestión presidencial?

– Yo no hablaría en términos de defraudación personal, porque no lo siento así. Está claro que nosotros pretendíamos resolver en nuestro primer mandato más de los problemas que afectan a los argentinos; sobre todo esperábamos tener la oportunidad en un segundo mandato de continuar el camino que sabemos que es largo, difícil, para que la Argentina recupere la senda del crecimiento que hace años abandonó. Así que hay un montón de cosas que uno puede pensar ahora que se podrían haber hecho diferentes, pero creo que en ningún caso podría decir que eso implica que me haya defraudado. En todo caso, siento que como parte de una opción política, no pudimos desarrollar todo lo que hubiéramos querido hacer, sin dudas. Un montón de circunstancias lo impidieron, y seguramente errores propios también.

“No encontramos hasta ahora voluntad de diálogo”

– Como secretaria parlamentaria del bloque oficialista durante cuatro años, ¿cómo vio desde el lado de enfrente lo que sucedió en la última sesión de Diputados de febrero?

– Lo primero que hacen los secretarios parlamentarios es garantizar el quórum, así que me imagino que habrá sufrido muchísimo Cristina Alvarez Rodríguez teniendo que expandirse el tiempo para conformar el quórum sin lograrlo, y la verdad que a nadie le gusta hacer el esfuerzo de llegar a una sesión y tener que vivir las circunstancias que se vivieron en el recinto el otro día… A nosotros nos sorprendió muchísimo en el recinto ver sentado al que considerábamos embajador (por Daniel Scioli),  porque lo habíamos visto en los medios, lo habíamos visto reunido con el presidente Bolsonaro, habíamos leído entrevistas a él en los diarios de Brasil autocalificándose como embajador y representando a la Argentina, y entonces nos sorprendió muchísimo verlo sentado en la Cámara. Hubiéramos querido tal vez en ese momento recibir una explicación de esto, y lamentamos que no haya habido sobre todo una búsqueda del quórum anterior. Si el oficialismo sabía que tenía problemas de quórum, debió haberse sentado con nosotros para dialogar; nosotros teníamos un dictamen alternativo, queríamos votar la ley, queríamos discutir sobre un artículo que inclusive el oficialismo decía que estaba contenido (en el proyecto), con lo cual no se entiende muy bien por qué no se podía en todo caso replicar la cláusula transitoria que nosotros pedíamos. Creo que hubo una voluntad de no consensuar, de no acordar, y eso les puso en riesgo la sesión.

¿Hay canales de encuentro con el Frente de Todos?

– Sí, por supuesto. Lo principal es que nosotros hemos manifestado que queremos ser una oposición constructiva, pero la responsabilidad es del oficialismo. La responsabilidad del quórum es del oficialismo, la responsabilidad de poner reglas  para encontrar acuerdos es el oficialismo. Recién empieza el Congreso, todavía no empezamos las sesiones ordinarias, quisiera creer que esto fue excepcional y a partir de ahora no volverá a suceder… Nuestra disposición es del ciento por ciento, pero no encontramos hasta ahora, por lo menos en esta ley en particular, esa voluntad de diálogo y de acuerdo.

¿Cómo ve el papel de Máximo Kirchner como presidente del bloque oficialista?

– No hemos tenido mucho tiempo de interactuar, fueron solamente tres leyes en este período, pero lo veo bien.

– Volvamos a Juntos por el Cambio, ¿cómo debe definirse el liderazgo en el espacio opositor?

– Los liderazgos los definen las sociedades en cualquier país, y dependen de las necesidades que en cada momento tenga esa sociedad. La Argentina es muy difícil que defina hoy un candidato a presidente para dentro de cuatro años; de hecho, el actual presidente dos años antes nadie hubiera asegurado que iba a ser el candidato del peronismo unificado, así que son las circunstancias históricas y las necesidades sociales las que definen los liderazgos, y para una candidatura presidencial todavía faltan cuatro años.

Si el oficialismo sabía que tenía problemas de quórum, debió haberse sentado con nosotros para dialogar”.

– ¿Y cuál es el papel del expresidente Macri?

– Yo creo que el expresidente Macri es hoy la principal referencia de Juntos por el Cambio, tenemos el honor de tener un presidente en nuestras filas, pocos partidos los tienen, creo que eso es un valor agregado, y ese es el rol que estoy segura va a transitar en los próximos años, hasta que cuando sea el momento se definan las candidaturas, según las necesidades de la sociedad y la oferta que nosotros entendamos hay que hacerle a la sociedad en ese momento.

– ¿Y en la provincia de Buenos Aires ve a María Eugenia Vidal jugando de nuevo fuerte?

– La verdad que eso habría que preguntárselo a ella; ella ha vuelto a recorrer la Provincia, yo creo que hay muchísimos bonaerenses que quisieran que ella vuelva a candidatearse en la provincia de Buenos Aires, pero es una decisión personal suya.

– Como polítóloga le pregunto: ¿el que quiera jugar en 2023, tiene que ser candidato en 2021?

– Depende la provincia, la circunstancia, depende de si el que piensa jugar en 2023 ya tiene un cargo electivo y lo tiene que dejar, en cuyo caso no tiene mayor sentido dejarlo para competir de nuevo, o alguien que tiene vocación ejecutiva se quiere probar el traje de encabezar una campaña para ver si eso le da más reconocimiento… No hay una regla general, creo que en cada caso puede haber una respuesta diferente a esa pregunta. Lo que sí me parece que es importante señalar es que para nosotros, Juntos por el Cambio, la elección de 2021 es muy importante porque nosotros tenemos que, en esa elección, defender nuestra elección de 2017, que fue muy buena.

– ¿Y cómo hacen para mantener la unidad?

– El principal valor que tiene Juntos por el Cambio y que reconocemos todos sus dirigentes es la unidad, así que todos hacemos nuestro trabajo de unidad diario, para que eso se mantenga así.

Tenemos el honor de tener un presidente en nuestras filas, pocos partidos los tienen”.

– ¿Este bipartidismo virtual que se está dando llegó  para quedarse en la Argentina?

– La formación de coaliciones se ve en todo el mundo, en muchos países se observa que la política tiende a simplificar las opciones en coaliciones de gobierno. Para nosotros ya hace unos cuantos años que en la política argentina viene funcionando así, así que creería que es una tendencia que va a continuar.

“El principal valor que tiene Juntos por el Cambio y que reconocemos todos sus dirigentes es la unidad”, afirma Lospennato.

– En esta simplificación que cita, ¿está bien señalar, o cómo le cae que digan que el Gobierno actual vendría a ser la centroizquierda y ustedes la centroderecha? ¿Le hace ruido, es real?

– Yo creo que las categorías  de izquierda y derecha explican poco. Sí, creo que nosotros tenemos una visión de la construcción política  que es mucho más republicana y tal vez la otra coalición tiene una visión del poder un poco más personalista o populista. Pero también digo: son pocos meses de gobierno, hay que dejar ver si efectivamente esta presunción se confirma, o nos sorprendemos para bien y tenemos un gobierno que efectivamente cree en la división de poderes y en el respeto al resto de los poderes de la república, y sobre todo en el Congreso el respeto a la legitimidad de la oposición, que me parece central. Negociar, aun cuando uno no necesita el número, es entre otras cosas mostrar respeto por lo que representa el otro, y a mí me parece que ese es un valor y ojalá se dé en el Congreso en los próximos meses. 

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