Cristina aclaró que lo que trata el Congreso no es una reforma judicial

Para la vicepresidenta de la Nación, en los últimos 20 años solo hubo dos verdaderas reformas judiciales: una impulsada por ella en 2013 y otra de manera irregular por Mauricio Macri.

La vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, negó que lo que está en marcha sea una “reforma judicial”, y aclaró que, por el contrario, en los últimos 20 años “solamente ha habido dos reformas judiciales” en el país.

Lo que este jueves tratará el Senado es un proyecto de ley titulado “Ley de Organización y Competencia de la Justicia Federal” enviado por el Poder Ejecutivo y por el cual se crean nuevos juzgados penales en la Ciudad de Buenos Aires y en el resto del país. Además, se comienza a implementar el mandato de la reforma constitucional de 1994, que ordenaba la transferencia de la justicia ordinaria a la esfera de la Ciudad de Buenos Aires. Tal la aclaración de la titular de la Cámara alta.

La exmandataria recordó que la primera reforma judicial realmente implementada en las últimas dos décadas fue “la que envié al Congreso siendo presidenta de la Nación en el año 2013 y que, votada por el Parlamento, fue dejada sin efecto por el propio Poder Judicial al afectar sus privilegios”.

“La segunda, fue una reforma realizada de facto, sin ley y contra la Constitución. La realizó Mauricio Macri a partir del año 2015, cuando asumió la Presidencia de la Nación”, aseveró Cristina Kirchner, apuntando que la de Cambiemos fue “una reforma de facto operativizada únicamente sobre la justicia Federal Penal de la Capital Federal, más concretamente sobre los tribunales de Comodoro Py, y con el oscuro objetivo de perseguir y encarcelar opositores políticos y empresarios. A algunos de estos últimos para despojarlos de sus empresas y a otros para saldar cuestiones comerciales o hasta personales”.

Por otra parte, la expresidenta sostuvo que “la reforma de facto” de Mauricio Macri tuvo cuatro ejes fundamentales, citando en primer lugar “una mesa judicial” en la órbita del Poder Ejecutivo, “integrada por funcionarios y abogados del poder cuya función era digitar causas judiciales contra opositores en Comodoro Py. Esa ‘mesa judicial’ fue naturalizada en los medios de comunicación hegemónicos como si fuera un órgano extrapolado de la Constitución Nacional. Se hablaba de ella en artículos que se podían leer en el papel y en el portal, se comentaban sus reuniones en los programas de televisión y sus decisiones, que se conocían en las tapas de los diarios, anunciaban el texto exacto de futuras resoluciones y sentencias judiciales”.

El segundo eje fue, para CFK, la llamada “doctrina Irurzun”, en referencia al camarista Martín Irurzun, por la cual “se utilizaba el instituto de la prisión preventiva para aplicarla a los opositores, privandolos de su libertad en forma ilegal”.

En tercer lugar Cristina Kirchner señaló el traslado de jueces “a juzgados y tribunales para los cuales no habían sido designados, sumándole además el incumplimiento de los requisitos que fija la Constitución para la designación de los jueces”. Con ello, para la vicepresidenta “se violó de esta manera, en forma flagrante, no sólo el principio de juez natural, sino la prohibición de tribunales ad hoc”.

“Convirtió a la AFI en el órgano directriz de la cuestión judicial a través del manejo de los agentes orgánicos e inorgánicos en la creación de causas, espionaje y seguimiento de opositores”, afirmó la vicepresidenta, que agregó: “Para ellos se utilizaban los fondos del organismo de inteligencia que Macri había vuelto a convertir en reservados apenas asumió el gobierno”.

A juicio de Cristina Kirchner, el país todavía se debe “una verdadera reforma judicial que no es la que vamos a debatir este jueves”. Sin embargo, aclaró, “la primera actitud que debe tener la totalidad del sistema político argentino, cualquiera sea su postura ideológica y partidaria, es aceptar que cualquier diferencia, no sólo respecto de la organización del Poder Judicial o de la necesidad de su reforma, sino de cualquier otra cuestión sobre la que no haya acuerdo, tiene un solo lugar de discusión y resolución: el Congreso de la Nación”.

“He sido dos veces presidenta de la República Argentina por el voto popular. Todas y cada una de las políticas sostenidas durante nuestros gobiernos fueron enviadas y resueltas por el Congreso, inclusive aquellas que no requerían de su intervención de acuerdo a la Constitución y a la normativa legal vigente. Y lo hice con la convicción que el único lugar donde se saldan las contradicciones y los desacuerdos de los argentinos y las argentinas es el Parlamento Nacional, por eso que llaman Democracia y Constitución Nacional”, comento la vicepresidenta, que concluyó con una referencia a la declaración de Eduardo Duhalde, sin nombrarlo: “En tiempos de asonadas mediáticas y políticos apocalípticos, es muy bueno recordarlo”.

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