En un debate por momentos tenso, diputados discutieron sobre la creación de más universidades nacionales

Los cruces se plantearon fundamentalmente en torno a las de Ezeiza y Madres de Plaza de Mayo. Hubo reproches desde JxC por el ajuste a la educación y datos sobre el acceso de los sectores vulnerables a la universidad.

Fotos: HCDN

Un plenario de comisiones emitió dictamen para la creación de cinco nuevas universidades, que quedaron listas para ser debatidas en el recinto de la Cámara baja este jueves. En rigor no todos, pues una de las universidades habilitadas, la Juan Laurentino Ortiz, con sede central en la capital entrerriana, por el momento no figura en la convocatoria conocida este martes.

El plenario de las comisiones de Educación y de Presupuesto y Hacienda fue encabezado por la titular de la primera, la entrerriana Blanca Osuna, precisamente autora de ese último proyecto. Los otros puestos a consideración eran los de la Universidad Nacional de la Cuenca del Salado, propuesta por la exdiputada y hoy ministra bonaerense Daniela Vilar; la de Madres de Plaza de Mayo, de Hugo Yasky; la de Ezeiza, impulsada originalmente por la diputada (MC) Dulce Granados y vuelta a presentar por la hoy ministra Victoria Tolosa Paz; y la de Río Tercero, propuesta por sendos proyectos de Gabriela Brouwer de Koning (Evolución Radical) y Gabriela Estévez (Frente de Todos).

En el arranque del debate, la entrerriana Blanca Osuna enfatizó que la creación de nuevas universidades va en línea con los conceptos de “inclusión y democratización”. En el primero de los casos, lo vinculó a “la generación de conocimiento y la asunción de problemas propios y específicos de las comunidades donde (las universidades) están asentadas”, en tanto que la democratización tiene que ver con “la oportunidad que da el acceso a la educación”.

Desde la izquierda, la diputada Romina del Plá adelantó su apoyo en disidencia con todos los proyectos, por cuanto si bien aclaró que no iban a oponerse a la creación de nuevas universidades no se estaban contemplando cuestiones relacionadas con salarios, infraestructura, pero de paso ratificó su rechazo a la Ley de Educación Superior “desde su origen”. “Es necesaria una superación de esta ley”, reclamó.

Universidades y fábricas de churros

El clima comenzó a tensarse a partir de la intervención del diputado Máximiliano Ferraro, quien pidió hacer hincapié en “la mirada y la interpelación que tiene que tener esta Cámara a la hora de dictaminar” estos proyectos. Para el presidente del partido Coalición Cívica, se debe asumir “algo que no estamos teniendo en cuenta y que es una mirada mucho más estructural, sistémica e integral de lo que es la educación superior en la Argentina”.

Para Ferraro, “el planeamiento estratégico de la educación superior tiene que ser un camino virtuoso que no estamos teniendo para nada con estos dictámenes a la marchanta y creación de universidades como si fueran una fábrica de churros”.

“Y digo que no es virtuoso, porque no hay previsibilidad, donde no tenemos garantizada una asignación de recursos que pueda ser sostenible y que esta asignación de recursos también incluya todos los componentes y procesos que deba tener la educación superior. Y no solo se trata de crear más instituciones, sino de cómo mejoramos los indicadores, la calidad y la articulación con los niveles obligatorios de la enseñanza”, sostuvo Ferraro, para quien “la intención de crear ocho universidades -porque sumó a las tres que ya tienen dictamen y esperan recibir media sanción este jueves- no puede estar analizada por afuera de un contexto de reducción presupuestaria en educación obligatoria, y esto nos debe interpelar en pensar las prioridades en lo que hace a la asignación de recursos para la educación”.

Ferraro pidió no pasar por alto “el contexto de ajuste y reducción en términos de la política universitaria, que el presupuesto asignado a las universidades quedó muy por debajo del solicitado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y que eso lo que hace es virar para otro lado cuestiones que no podemos pasar por alto a la hora de pensar otras universidades”.

El referente de la Coalición Cívica protestó por la “ausencia de áreas de vacancia y de estudios de factibilidad”, como así también apuntó en “la inequidad desde el punto de vista de la distribución federal”. Es que advirtió que si este jueves se aprueban las universidades pedidas la provincia de Buenos Aires “va a tener 29 universidades nacionales, que se suman a los más de 178 institutos de formación docente y formación de técnica superior”.

Así las cosas, se preguntó “cómo vamos a sostener la creación de estas universidades”

A continuación, Ferraro fue puntualmente a las universidades propuestas. En el caso de la de Madres de Plaza de Mayo, consideró el proyecto como “claramente violatorio de la Ley de Educación Superior”, por cuanto la misma establece que el consejo superior de las universidades debe estar compuesto por hasta el 50% del claustro docente y el resto estudiantes graduados y no docentes. “Y lo que dice clarito el Estatuto de la Universidad de las Madres es que deberá contemplar en su consejo superior a dos de las madres y representantes de la asociación civil, los que serán designados a propuesta de esa asociación civil que integran las Madres. Sentando un precedente que viola los principios de la autonomía universitario”, advirtió.

Luego se refirió al caso de la universidad entrerriana, sobre la cual dijo que no cuenta con el dictamen del CIN, ni con el estudio de prefactibilidad, “cosas que nos pide la Ley de Educación Superior”. Alertó que se trata de un presidente que consideró “una locura”, y advirtió que se está “convirtiendo en universidad nacional a una facultad específica, que es la de Humanidades”, y se preguntó sobre la necesidad de una universidad de ese tipo en esa zona.

Defensa de la Universidad de las Madres

Le contestó Hugo Yasky, como autor del proyecto de creación de la Universidad de Madres de Plaza de Mayo. “Estamos tratando de construir un entramado que permita que los altos estudios de la educación superior dejen de ser inaccesibles para muchos ciudadanos de nuestro país. Que muchas veces por cuestiones que tienen que ver con su arraigo geográfico, se ven alejados de la posibilidad de acceder a los estudios”, señaló.

Luego la emprendió contra “supuestas universidades de elite que lo que menos garantizan es la calidad educativa”, asegurando que hay “sobrados ejemplos” de eso. Más adelante dijo en referencia a la de las Madres que “ninguna universidad nació grande, ni con un nivel académico de excelencia desde el primer día. Son procesos que se construyen, por supuesto hacen falta buena calidad de los docentes y también presupuesto educativo”.

A continuación le contestó a Maximiliano Ferraro diciendo que él pertenece a una fuerza de la que demostraron con gráficos que durante su gestión de gobierno tuvieron una “caída abrupta del proceso educativo”, y caracterizó al Gobierno de Mauricio Macri como “una catástrofe en términos de reducción presupuestaria”.

En referencia a los cuestionamientos planteados por el diputado de la CC, Yasky aclaró que las dos miembros de las Madres solamente estarían en el consejo superior “como representantes de la institución y no como comisarios políticos”, y desafiante cerró: “Nunca en esta universidad se le va a intentar hacer un homenaje a un personaje como el juez Moro”, en referencia al magistrado brasileño que mandó a la cárcel a Lula. “Esclarecedor el comentario”, celebró la presidenta de la Comisión de Educación.

La discusión por la de Ezeiza

“De los autores de ‘para qué vamos a hacer universidades si los pobres no van’, seguimos con ‘universidades hechas a la marchanta o como fábrica de chorizos’”, arrancó a pura ironía la diputada oficialista Mónica Litza, que defendió el proyecto de creación de la Universidad de Ezeiza. Ella habló desde su experiencia personal y destacó el papel de la de su distrito, Avellaneda, que “se integró a la comunidad”.

Recordó que esa casa de estudios lleva once años de vida y promovió 1.700 universitarios nuevos, el 50% de los cuales es primera generación de universitarios, además de destacar “la primera experiencia inédita con los beneficiarios del programa Potenciar, donde “chicos que pensaban que la universidad no era para ellos, pueden tener la oportunidad de transitar por las aulas y ser beneficiarios de una educación de calidad”.

Litza cerró abogando por “más universidades de cercanía”.

Fue luego el turno del exministro de Educación Alejandro Finocchiaro (Pro), quien se refirió puntualmente al caso de la Universidad de Ezeiza. Recordó que la misma ya está constituida, y se normalizó el 14 de marzo de 2019, oportunidad en la cual eligió sus autoridades, cumpliendo con las prescripciones del artículo 1° de la Ley de Educación Superior. Por lo tanto, dijo, “goza de autonomía universitaria”.

Tras enfatizar que él es un egresado de la universidad pública, que lleva 26 años como docente en la Universidad de Buenos Aires y 20 en la Universidad de La Matanza, el diputado del Pro dijo saber lo que hace la educación pública “porque lo he vivido”. En ese sentido remarcó que “mucha lucha ha costado la autonomía presupuestaria para nuestras universidades” y eso sirve para que “los poderes políticos no tengan injerencia dentro de los claustros”.

Fue el preámbulo de su crítica: “Aquí estamos tratando la nacionalización de la Universidad de Ezeiza”, aclaró, enfatizando que “no existen precedentes de esta ley en los términos que esta ley está planteada”. Puso como ejemplo que durante su gestión se nacionalizó la UNIPE (Universidad Pedagógica Nacional), que lejos estaba de ser afín a esa administración, pero se respetó a las autoridades que habían sido elegidas democráticamente y en virtud de la autonomía universitaria.

Por el contrario, dijo que en el caso de la de Ezeiza “se la pasa (a Nación), pero sin las autoridades constituidas el 14 de marzo de 2019”. En ese sentido advirtió que “se vulnera la autonomía universitaria y de hecho en el informe del CIN se dice claramente que estos dos últimos artículos desconocen la autonomía de la Universidad Nacional de Ezeiza”.

“Además, se establece que es una forma de intervenir una universidad sin las causales del artículo 30 de la Ley de Educación Superior. Lo que aquí se está proponiendo es un partido donde si la pelota entra dentro de mi arco son goles, pero si entra dentro del de ustedes, no…”. Puso también el ejemplo de la universidad entrerriana que se estaba dictaminando: ya está constituida, pero “pasa con sus autoridades”.

“Vulnerar la autonomía universitaria es algo que no se ha hecho nunca en estos años de democracia”, advirtió Finocchiaro, quien anunció que “vamos a dar lucha” y llevarán el tema hasta la Corte Suprema de ser necesario.

Antes de cerrar, pidió autorización para que hablara el rector de la Universidad de Ezeiza, recordando que en una anterior reunión, cuando se dio dictamen a, entre otras, la Universidad del Delta, se le permitió hablar al intendente de Pilar, Felipe Achával, cosa que esa vez despertó críticas de la oposición, reconoció. Le contestó el titular de la Comisión de Presupuesto, Carlos Heller, quien recordó que esa vez desde Juntos por el Cambio habían impugnado la intervención de Achával, pero él había hablado cuando ya estaba el dictamen, “para agradecer, no formó parte del debate. No es lo mismo”. Y dejó claro que no iba a haber intervenciones fuera de los diputados.

La carta del rector

Finocchiaro le pidió entonces que leyeran una carta de ese rector y se le dijo que lo harían al final de la reunión. “Como va a ser una voz extraña, lo vamos a hacer una vez que hayamos concluido con el debate”, aclaró Osuna.

La diputada del Pro Sabrina Ajmechet salió al cruce de esa postura. “¿Qué creen que es una universidad nacional, sino un espacio de libertad de expresión? Porque le están cercenando la palabra… ¿No tienen nada para decir sobre cómo están silenciando a un rector? No me sorprende”.

Rechazó luego los dichos de Mónica Litza respecto del reproche al Pro por haber dicho una representante de ese espacio que los pobres no llegan a la universidad. Y lo hizo con datos: “Más del 50% de los chicos de entre 10 y 14 años en la Argentina hoy son pobres; de ese 50%, el 71% no logra conocimientos mínimos en Lengua. El 68% no logra satisfactorios en Matemática. Cada 8 minutos un joven abandona el secundario; solo 16 están terminando el secundario en tiempo y forma. Si miramos realidades provinciales, vamos a encontrar en Santiago del Estero, Chaco, Formosa, que solo 5 jóvenes terminan el secundario en tiempo y forma. De los mayores de 25 años de sectores vulnerables, 3 de cada 10 termina el secundario… Hasta donde yo sé, no se puede empezar la universidad sin haber terminado el secundario”.

“Si miramos el número de ingreso a universidades, solo un joven entre los sectores vulnerables asiste a la universidad de cada 10. ¿Quieren dar la discusión, o quieren salir de la fantasía a la que se mudaron? Si no se hubieran mudado a una burbuja de ficción les tendría que doler tanto como a mí”, remarcó.

Para cerrar, Ajmechet sostuvo que “desde 2009 hasta hoy setamos hablando de 24 universidades nuevas en 13 años. 17 están en la provincia de Buenos Aires, solo 7 en el resto. ¿Cuál es la realidad en las provincias que no están atendiendo? Por qué crean tantas universidades en Buenos Aires, qué concepto del federalismo tienen?”, y cerró preguntándose cómo se van a financiar y advirtiendo que esas casas terminan convirtiéndose en “refugio de intendentes”.

Proveniente del ámbito universitario, Danya Tavela dio también números: la provincia de Buenos Aires va a tener un ratio de 613 mil habitantes por universidad, muy por arriba de la media del país, que es de 349.685 habitantes por universidad y que además está muy por arriba de países desarrollados, como el caso de Estados Unidos, India, Brasil o México, detalló.

La diputada de Evolución Radical aclaró que no estaba en contra de la creación de nuevas universidades, aunque pidió considerar ese tipo de cuestiones y la necesidad de que “la distribución debe ser federal.

Apuntó además que acompañaría el dictamen de la nacionalización de la Universidad de Ezeiza, pero con disidencia respecto del artículo 7°, donde pedía que las autoridades de la actual universidad que hubieran sido elegidas por el claustro oportunamente puedan ejercer “idénticas funciones hasta concluir sus mandatos”.

Con los tapones de punta salió la oficialista Mara Brawer, que se manifestó orgullosa de los 12 años de gestión de Néstor y Cristina Kirchner en materia de políticas educativas, y los contrapuso con la gestión macrista: “Ustedes despreciaron a los docentes, también hablaron de la escuela pública como una caída”, y hasta les endilgó buscar acuerdos con Javier Milei, de quien recordó que se desentendió de la posibilidad de que haya escuela pública. “La diputada que está hablando forma parte de la fuerza política cuya presidenta está proponiendo aliarse con una persona que tiene ese pensamiento”, dijo en referencia a Sabrina Ajmechet, y cerró afirmando que “fueron ustedes los que bajaron el presupuesto educativo, los que no construyeron escuelas”.

Le contestó la diputada aludida, que consideró lo de Brawer una “falta de respeto”. Y le pidió que le citara “una sola opinión de alguien de Juntos por el Cambio en contra de la escuela pública. No hay ninguna razón de asociar, salvo difamar, tratar de esconder el ajuste que están haciendo en educación con tres palabritas: ‘Ah, pero Macri’”.

Fue luego el turno de la diputada del Pro Victoria Morales Gorleri, quien expuso que “solo el 25% egresan de nuestras universidades en tiempo y forma de ese porcentaje mínimo que llega a la universidad”. Se preguntó “de dónde vamos a sacar el dinero” para financiar universidades, si será “del sistema obligatorio, que ya está abandonado”.

Y a continuación se registró una desopilante pulseada con las autoridades del plenario, pues intentó leer la carta que el rector de la Universidad de Ezeiza había dejado. Sin pedir permiso arrancó leyéndola, pero Blanca Osuna la frenó en seco. Ella siguió leyendo, y Heller intentó callarla: “Está trasgrediendo reglas, quien dispone la palabra es el presidente”.

Morales Gorleri aclaró que estaba ejerciendo su potestad para hablar y Heller replicó: “Puede hablar, pero no puede leer sin pedir autorización”. Entones ella siguió exponiendo lo que su compañero Martín Tetaz le iba dictando, y todo se transformó en un diálogo (o discusión) de sordos. “Tiene que ver con el reglamento”, le insistieron las autoridades del plenario, a lo que ella se interrumpió para decir: “Yo no sé qué le preocupa, voy a seguir leyendo…”.

Le cortaron el micrófono y ella siguió hablando a través de otros micrófonos. Finalmente Osuna y Heller se dieron por vencidos y Morales Gorleri pudo llevar adelante la lectura, en la que el rector de Ezeiza hablaba de antecedentes históricos en los que la universidad nacionalizada mantenía sus autoridades. Mencionó a la UNIPE, donde “no se designó ningún interventor o interventora exógena de la autonomía de la propia universidad”, e incluso citó el caso de la Universidad de las Madres, y el de la de Paraná.

“Entiendo que debo acompañar el proyecto de las autoridades municipales”, señaló el rector en la misiva leída por Morales Gorleri, que cerró reclamando que Argentina fortalezca el sistema universitario provincial. “No fue tan grave”, sugirió la diputada del Pro al concluir.

No era lo que pensaba Blanca Osuna, que habló de una actitud “prepotente”, reclamó ser “respetuosos de quien coordina la reunión”, y consideró que ese respeto había sido impugnado.

La Universidad de Río Tercero

Finalmente la cordobesaGabriela Brouwer de Koning defendió su propuesta para crear la Universidad de Río Tercero, remontándose a la tragedia que vivió esa ciudad con la voladura de la Fábrica de Río Tercero hace 27 años, hecho que definió como “un golpe letal que afectó todo el entramado de la ciudad”.

“Desde ese momento muchos riotercerenses se fueron y desde ese momento esta ciudad que era vigorosa y pujante se convirtió en una ciudad peligrosa y temida –aseguró-. La Fábrica Militar, que fue la empresa madre que le dio su perfil a la ciudad, paradójicamente fue el talón de Aquiles. Fue la misma empresa la que desvaneció la ciudad”.

La diputada de Evolución Radical aclaró que Río Tercero “nunca bajó los brazos y siempre quiso salir adelante”. Sostuvo que siempre reclamaron una reparación simbólica y que finalmente concluyeron en que “la única herramienta que puede resultar reparativa y que puede recrear el entretejido social es la educación pública, gratuita y de calidad”.

Recibió el apoyo de su par oficialista Eduardo Fernández, quien aclaró que junto a sus compañeros de bancada Gabriela Estévez y Pablo Carro habían presentado un proyecto que iba en el mismo sentido, y celebró que hubiera un dictamen único con apoyo de las dos comisiones.

Al cabo, una señal de consenso al final de un debate extenso y sumamente tenso.

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